Charly Garcia: El cronista que musicalizó la historia argentina 

Artículo por Catalina Soto

Se aproxima el “Día internacional de Carlos Alberto García Moreno» y los millones de seguidores del cantante se preparan para cantar feliz cumpleaños a una de las personalidades más prodigiosas de la música latinoamericana. Este próximo 23 de octubre, el mundo conmemora el natalicio de Charly Garcia y, con ello, el privilegio de haber contado con un talentoso cronista que, a través de la música, logró legar un testimonio de la historia Argentina.

Marcado por una carrera tanto de excelencia, como de caos; de una expresión siempre satírica, como honesta, su fiel capacidad para reflejar el tiempo en el que produjo cada proyecto lo sitúa como un espejo a través del cuál se puede sentir lo que experimentó un pueblo entero. Desde Sui Generis hasta su carrera de solista, el ojo agudo del bigote bicolor siempre tuvo algo que decir. 

Sui Generis 

Corría el año 1968 y un escolar Carlitos empezaba su camino al éxito junto a la banda Sui Generis, conformada en su totalidad por estudiantes del Instituto Social Militar Dr. Dámasco Centeno. Lo que partió como un grupo de seis terminó en un cuarteto, del cual serían principalmente reconocidos Nito Mestre y Charly Garcia.

Si bien en sus primeros años de artista no tenía una corriente política definida, ya expresaba su rebeldía como la gran mayoría de jóvenes argentinos de la época, a través de un desordenado pelo largo y su repudio a los militares. Fue a través de Nito y María Rosa Yorio-corista de Sui Generis y, en ese entonces, pareja de Charly- que el artista empezó a moldear su postura política. Ambos poseían una fuerte simpatía por el Movimiento Peronista Revolucionario, interés que más tarde también influenciará al joven cantante.

Si bien Sui Generis nace en un contexto dictatorial (la autodenominada Revolución Argentina del 66’), su consagración en el ojo público fue lograda al término del régimen, en el año 1973 con Vida -álbum portador del himno «Canción Para Mi Muerte»– un supuesto respiro democratico que disfrazaba un clima político inestable, violento y pre-golpista. 

Bajo un vertiginoso contexto de persecución -sobre todo por la acción terrorista de la Triple A de José López Rega, que perseguía artistas e intelectuales- es que Sui Generis sorprende en diciembre de 1974 con Pequeñas Anécdotas Sobre Las Instituciones, el osado álbum que dedicaron a las instituciones básicas de la sociedad, tales como la familia, los militares, la represión policial y los asesinatos políticos.

Para lograr su publicación y resguardar la seguridad del equipo, Jorge Alvares, productor musical, les recomendó cambiar varias letras e incluso excluir dos canciones del repertorio original por su contenido explícito, estas fueron «Juan Represión» y «Botas Locas». 

Dentro de las controversiales líricas que sí fueron publicadas están:

Instituciones –  “Oye, hijo, las cosas están de este modo

Una radio en mi cuarto me lo dice todo

¡No preguntes más!

Tenés sábados, hembras y televisores

Tenés días para amar aún sin los pantalones

¡No preguntes más! 

Música de fondo para cualquier fiesta animada – “Había una vez un país al revés

Y todo era diferente

Todo el dolor, el oro y el sol

Pertenecían a la gente”

Para quién canto yo entonces – “Yo canto para esa gente

Porque también soy uno de ellos

Ellos escriben las cosas

Y yo les pongo melodía y verso

Si cuando gritan

Vienen los otros y entonces callan”

El Show de Los Muertos – “Bailen las viudas

Vuelen los velos negros al infinito

Caigan las balas sanas aquí

Que las otras se harán gritos

Algo anda mal señor

¿Qué es eso rojo en su pantalón?”

Lamentablemente, y pese a los esfuerzos de innovar musicalmente, el álbum no obtuvo el éxito esperado por Garcia, lo que desmotivó su continuidad en el proyecto y aceleró su disolución. 

La Máquina de hacer Pájaros 

La Máquina Para Hacer Pajaros hace su debut en mayo de 1976, de manera casi contemporánea al Golpe de estado. En una Argentina que dos meses antes había sufrido la instalación del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, caracterizado por una fuerte represión y un sistematico plan de terrorismo de Estado, es que comienza esta corta, pero significativa historia.  

Tras la disolución de Sui Generis, Charly logra conformar La Máquina de Hacer Pájaros con la idea de experimentar más a fondo en el Rock Progresivo y Sinfónico, géneros que alcanzaban la gloria mundial dentro de esos días con bandas como Pink Floyd, Genesis oYes. Según el mismo Garcia pretendían ser “el Yes del subdesarrollo”.

En sus dos años de actividad la banda tuvo una escasa aceptación por parte del público, no fue hasta unos años después que alcanzó el verdadero reconocimiento. Sin embargo, con tan solo dos álbumes publicados, son varios los hitos motivados por el contexto político del país.

Charly reveló que en el primer álbum -homónimo de la banda- la canción que cierra el setlist  «Ah, te vi entre las luces» inicialmente se llamaba «Shhh!». El cantante aseguró que tuvo problemas para registrarla en SADAIC, viéndose obligado a censurar una onomatopeya claramente representativa de los tiempos de dictadura.

Dentro del clima de violencia y pese a la censura previa, la banda sorprende con «No te dejes desanimar», canción perteneciente a Películas, el segundo y último álbum del conjunto. Con una esperanzadora melodía de piano, al que se le van sumando el resto de instrumentos en un armonioso crescendo, Charly va cantando:

“Estás harto de ver los diarios

Estás harto de los horarios

Estás harto de estar en tu lugar

Ya no escuchas el canto de los mares

Ya no sueñas con ver lindos lugares para

Descansar una eternidad

No te dejes desanimar

Basta ya de llorar

Para un poco tu mente y ven acá”.

Asimismo, en uno de los conciertos de presentación del disco, Charly hizo que se repartiera entre los asistentes un particular panfleto con una frase del psiquiatra Ronald David Laing:

“Están jugando a un juego. Están jugando a que no juegan un juego. Si les demuestro que veo que están jugando quebraré las reglas y me castigarán. Debo jugarles el juego de no ver que veo el juego”.

Si bien la frase no era propia del artista, expresaba su arriesgada posición dentro de un contexto de hipervigilancia. Años más tarde, en una entrevista con Taty Almeida, el cantante manifestó que en dictadura él jugó a ser invisible, “No tenía miedo porque era invisible, los engañaba”.

Otro hito poco conocido es que «Canción de Alicia en el País», uno de los temas más simbólicos de Serú Girán en torno al violento contexto argentino, fue gestado para la película Alicia en el país de las maravillas de Eduardo Plá. Inicialmente su nombre era simplemente «Alicia», sin embargo, el artista decidió dejarla fuera de los álbums de La Máquina, posiblemente por los peligros que podría representar o porque simplemente no le terminaba de convencer aún. 

Tras conflictos internos de la banda, Charly decidió abandonar el grupo que, luego de ensayar durante una semana sin él, decidió disolverse. 

Serú Girán

Tras un corto retiro en Brasil y luego de conformar la banda -compuesta por un jovén Pedro Aznar en el bajo; el ex guitarrista Sui Generis, David Lebón; y la batería de La Máquina, Oscar Moro– es que Serú Girán aterriza en suelo argentino para presentar su álbum debut homónimo. Las influencias internacionales y la maduración de los artistas, agregaron una propuesta que incluía un sonido orquestal poco convencional de la época, uno que no logró satisfacer las expectativas de la audiencia. 

Hacia el 78’ el pueblo argentino seguía  inmerso en un clima de violenta represión por parte del Estado, el que reconoció entre sus principales enemigos a los jóvenes rockeros de largo cabellos y de pintas hippies por representar una “amenaza marxista”. El público estaba concentrado en hacer la resistencia, tanto desde lo confrontacional, como desde la escucha activa de música que representara esa resistencia. Por lo que el 28 de julio de ese año, al debutar en el Estadio Obras Sanitarias, Serú Girán fue duramente rechazado por ser percibido como un “proyecto comercial” y desalineado con la realidad nacional. 

Una de las principales controversias tuvo que ver con la canción «Disco Shock». Lo que pretendía ser una sátira hacia la música disco -antagónica al rock nacional que acompañaba a la resistencia- fue entendido por la audiencia como una sedición ante la hegemonía comercial. La presentación fue interrumpida por los abucheos -y algunos encendedores voladores- de una audiencia que, sin conocer la naturaleza de este nuevo proyecto, pensó que se trataba de una propuesta superficial. 

El resto del espectáculo fue sucedido por una audiencia silenciosa, indiferente e incluso con personas retirándose del recinto. Tiempo después «Serú Girán», «Seminare» y «Eiti-Leda», canciones presentes en el álbum, se convertirían en clásicos, e incluso himnos, del rock argentino.

Un año más tarde, y con la experiencia integrada, llega La Grasa de las Capitales, el segundo álbum de la banda y con el que lograron instalarse dentro de la identidad contestataria argentina. Esta vez la banda se concentró en una propuesta músical más accesible (más radiable) e intencionalmente cargado de códigos interpeladores. 

Empezando por el nombre del proyecto, en la jerga argentina el término “grasa” alude a lo vulgar, ordinario o superficial. En este caso, con la metáfora buscaban apuntar al estado social de la nación bajo el régimen militar. El grupo fue capaz de ejemplificar lo anterior en la portada del álbum, en la que parodian a la Revista Gente, portavoz mediática del régimen e instrumentalizada principalmente para promover una imagen de normalidad y frivolidad. Todo lo anterior fue remarcado en la canción de igual nombre al álbum, en la que escuchamos “Gente re-vista, gente careta, la grasa inmunda cual fugazzeta”.

El resto del setlist funciona bajo la misma lógica, un retrato social del contexto. Con «Frecuencia Modulada» hacen una crítica directa a la escucha de música disco, considerada por los rockeros como herramienta de distracción; En «Paranoia y Soledad» plasman el clima emocional en represión “Despertar aquí es como morirse con la propia destrucción”; con «Los Sobrevivientes» retratan el cansancio ante la nueva realidad “Estamos hartos de huir en la ciudad”.

Tras la consolidación de la banda e iniciando la década de los 80’, lanzan su tercer y más exitoso álbum La Bicicleta. El proyecto finalmente saca a la luz «Canción de Alicia en el País», restaurada por Charly en su composición musical y reconstituida en su lírica para versar, con ayuda de un sigiloso trabajo de eufemismos, sobre la dictadura. Con los mismo propósitos agregan «Desarma y Sangra», que con un suave piano expresa “El ángel vigía descubre al ladrón, le corta las manos, le quita la voz, la gente se esconde o apenas existe”.

Desde otra dimensión, el comienzo de la década trae consigo una fuerte llegada del New Wave, fenómeno que influenció a la banda para componer «A los jóvenes de ayer» y «Mientras miro las nuevas olas», realizadas como una crítica tanto a los músicos de antes, como a los de la llamada “nueva ola”, por sus contradictorios ideales. 

El álbum se enmarca en un curioso momento político en el que los exponentes del rock fueron invitados a una reunión con un representante del general Roberto Eduardo Viola, reciente sucesor de Jorge Rafael Videla en el gobierno. La instancia tenía como propósito ofrecer más libertades a la escena, esto con el objetivo de “acercar” al gobierno a los jóvenes de la nación. Este nuevo “pase”, otorgó más libertades creativas a la banda.

En enero de 1982, Pedro Aznar anunció su partida a Estados Unidos para incorporarse a la banda de Pat Metheny. Con la noticia, la banda decidió optar por la disolución del conjunto y poner punto suspensivo a la etapa Serú Girán. No Llores por mi, Argentina, es el mensaje de despedida -momentánea- con la que la banda musicaliza el término de un ciclo que, no se enmarca exclusivamente en la banda, sino también en el vaticinio del colapso del contexto político nacional.

El álbum en vivo, presentado el 6 de marzo de 1982 en el estadio del Club Obras Sanitarias y luego retocado en estudio, presentó una selección de los grandes éxitos de la banda, pero lo que permanece como hito político de cierre fue la canción homónima al álbum. Casi como testimonio de los frentes por los que la banda hizo su resistencia musical, «No Llores por mi, Argentina» sintetiza la degradación y frustración del pueblo ante un sistema que se aproxima al colapso. 

“Entre lujurias y represión

Bailaste los discos de moda

Y era tu diversión burlarte de los ilusionistas”.

“Alguien se quiere ir

Alguien quiere volver

Alguien que está atrapado

en el medio de un recuerdo”.

“No llores por las heridas

Que no paran de sangrar

No llores por mí, Argentina

Te quiero cada días más”.

Menos de un mes después se declaró la guerra contra Inglaterra por la posesión de las Islas Malvinas. El hecho provocó que el gobierno cambiara de enemigo, dejando de reconocerlo como un mal interno y apuntando sus esfuerzos a combatir la amenaza extranjera. Para esto, apuntó a buscar aliados entre las juventudes -los que iban a la guerra- cediendo espacio a la escucha del rock e incluso, alentando su difusión. En esa línea, una de las medidas establecidas por la junta militar fue la de prohibir toda emisión de contenido anglosajón en los medios de comunicación, determinación que propulsó la difusión del rock nacional y el alzamiento de la popularidad de este sector.

Esta estrategia llevó al Gobierno a organizar un festival musical orientado a los jóvenes, esto con el objetivo de reunir fondos para alimentos e insumos que serían enviados en apoyo a la guerra. Bajo el lema “Mucho Rock por Algo de Paz” es que se promocionó el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, realizado el 16 de mayo de 1982 y del que fueron participe figuras como Spinetta, León Gieco y el mismísimo Charly que, junto a los que quedaban de la banda, interpretaron canciones tanto de Serú Girán, como de Sui Generis.

Como la organización fue producida por la junta militar, la participación de los artistas en el festival no estuvo exenta de críticas. La asistencia de los artistas fue considerada como un símbolo de alianza o tregua con el Gobierno. 20 años después, Garcia se refirió al tema en conversaciones con el periodista Daniel Riera.

–” Nadie se la creía del todo. Yo lo tomé como un premio consuelo, que la gente tuviese algo; antes que nada… No sé. Te decían Luis va a ir, y bueno, vamos. No estábamos muy convencidos, pero no ir hubiera sido un desprecio para los pibes y para los músicos. Y después, cuando prohibieron la música en inglés, me pareció la pelotudez más grande del mundo. Ahí fue una de las primeras veces que me dio un poco de vergüenza ser rockero nacional..

No te digo que me alegré cuando ganaron los ingleses ni mucho menos, pero les dije a algunos amigos ‘Sos boludo o qué?’. El patriotismo es una cosa rarísima. O sea: creo que es bueno tener cariño y sentirse identificado con un lugar y exaltarlo de alguna manera, reconocerse, hacer cosas por la comunidad. Pero cuando eso está manejado por un poder, cualquiera que sea el motivo por el que utiliza ese golpe bajo… es muy jodido no plegarse. Te miran mal…”

Charly Garcia

El inicio de la carrera de Charly como solista se enmarca en el comienzo del fin de aquella violenta era para Argentina. Solo unos meses después de la derrota en Las Malvinas, el 26 de diciembre de 1982, el artista hace su debut en uno de los recitales más importantes de la historia trasandina. Con una presentación a la que asistieron más de 25 mil personas, “Pubis Angelical / Yendo de la Cama al Living” fue el puntapié del nuevo ciclo en su carrera.

Desde la cancha de Ferrocarril Oeste, el debutante presentó un espectáculo cargado de performance. Llegó al escenario a bordo de un Cadillac rosado y, en el cierre, mientras se escuchaba el final de la canción «No bombardeen Buenos Aires», una lluvia de proyectiles de utilería destruyó la ciudad que adornaba la escenografía.

Charly había compuesto la canción meses antes, a días del estallido de la guerra. Con 4 minutos y 3 segundos, el artista despliega una lírica cargada de ironía, montada sobre una base que invita a mover los pies. Una especie de festejo para el cuerpo, mientras las palabras recuerdan lo trascendido en el tenso periodo de guerra. Dentro de ella se desprenden diversas referencias históricas, mediáticas, políticas y culturales.

La censura anglosajona                                            

“Por las rancias cunas de poder,

Cunas de poder, Margarita (Thatcher)”

“Usan cascos, curten mambos

Escuchando a Clash

Oh, escuchando a Clash

Sandinista!”

El Miedo

“No bombardeen Buenos Aires

No nos podemos defender

Los pibes de mi barrio se escondieron en los caños”

Sátira al dictador Galtieri y su gusto por el alcohol

«Los viejos siguen en T.V.

Los jefes de los chicos

toman whisky con los ricos

mientras los obreros hacen masa

en la Plaza como aquella vez”

Así mismo, y haciendo alusión a la fortaleza que requiere volver a construir la moral de una nación, Charly interpretó «Inconsciente Colectivo», un esperanzador himno para sanar.

“…Pero a la vez existe un transformador

Que te consume lo mejor que tenés

Te tira atrás, te pide más y más

Y llega un punto en que no querés

Mama la libertad, siempre la llevarás

Dentro del corazón

Te pueden corromper, te puedes olvidar

Pero ella siempre está…”

Además, el show contó con un adelanto de lo que vendría en el siguiente lanzamiento y emocionó con «Los Dinosaurios», canción que posteriormente formó parte de Clics Modernos y que se convertiría en un himno para la Argentina, tanto de conmemoración a los detenidos desaparecidos, como de esperanza hacia la pronta democracia. 

“Los amigos del barrio pueden desaparecer

Los cantores de radio pueden desaparecer

Los que están en los diarios pueden desaparecer

La persona que amas puede desaparecer…

…Pero los dinosaurios van a desaparecer…

…No estoy tranquilo, mi amor

Hoy es sábado a la noche

Un amigo está en cana

Oh, mi amor, desaparece el mundo…”

Como buen cronista de la historia Argentina, el artista de bigote bicolor presentó Clics Modernos –uno de sus trabajos más valorados– el 5 de noviembre de 1983, sólo 6 días después del esperado triunfo de la democracia en el país. Cargado de una influencia New Wave y Pop Rock, el proyecto evidencia el cambio en la vibra del ambiente nacional, pero a la vez, no olvida el pasado. Lo anterior se evidencia tanto en la ya mencionada «Los Dinosaurios», como en otras partes del compilado. 

El setlist inicia con «Nos Siguen Pegando Abajo», canción que acompañada de un enérgico sintetizador, recuerda la violencia estatal que experimentaron los jóvenes de la nación. 

“Él se desmayó delante de mí

No fueron las pastillas, fueron los hombres de gris

Miren lo están golpeando todo el tiempo

Lo vuelven, vuelven a golpear

Nos siguen pegando abajo”.

La segunda en lista es «No Soy un Extraño», obra que toma forma a través de un tango al estilo synthpop y que abarca el sentimiento de retorno al país tras escapar de la dictadura.

“Acabo de llegar

No soy un extraño

Conozco esta ciudad

No es como en los diarios

Desde allá”

En esa misma línea, Charly presenta la dicotomía entre los que decidieron optar por el exilio y los que se quedaron a enfrentar la represión con «Plateado sobre plateado (huellas en el mar)». 

“Aeroplanos cortando el celofán

de un cielo tropical

abriendo un surco suave

a llevar hacia el exilio, la vuelta,

a los que ya no aguantaron más

Huellas en el mar

Sangre en nuestro hogar

Por qué tenemos que ir

Tan lejos para estar acá”

Piano Bar llega el 22 de septiembre de 1984 a concluir la trilogía debutante del proyecto solitario. Con él, se sella y consagra la labor testimonial que venía ejerciendo el artista en el vertiginoso contexto nacional que por fin respiraba aires de “normalidad». A través del álbum, Charly consigue ambientar la catarsis post dictadura y musicalizar, aún con conciencia, la llamada “Primavera democracia”.

“Yo que crecí con Videla, Yo que nací sin poder, Yo que luché por la libertad pero nunca la pude tener”, son las palabras con las que se inaugura el álbum en el que el cantante reafirma que evidencio todo, que fue parte de la resistencia y que ahora puede pasar el tiempo «Demoliendo Hoteles», de todas formas advirtiendo “Ahora no estoy más tranquilo ¿y por qué tendría que estar? todos crecimos sin entender y todavía me siento un anormal”.

Un poco más abajo en la fila se instala «Raros Peinados Nuevos», canción con la que Charly alienta la apertura de nuevas modas, pero a unas que no venga moldeada por la cultura comercial:“¡Apaga el televisor!”. Lo anterior se enmarca bajo lo que pareciera ser una advertencia hacia el gobierno “Y si vas a la derecha y cambiás hacia la izquierda, adelante. Es mejor que estarse quieto, es mejor que ser un vigilante”.

El cronista hace un juego irónico al llegar a la canción N° 9 del álbum. Con «Rap del Exilio» vuelve a problematizar la condición del exiliado que retorna, incluyéndose en la caricatura.

“Si, me exilié en Madrid, y me fui a New York

Sólo porque seguí a Perón

Tenía un sólido futuro artístico

Y me comí el bajón

Yo tenía tres libros

Y una foto del Che

Ahora tengo mil años

Y muy poco que hacer”

A su vez, interpela el destape democratico, finalizando con un repetitivo “Vamo’ a baila’ Vamo’ a baila’, Vamo’ a baila’, Vamo’ a baila’, Vamo’ a baila’”.

De manera similar se aventura en «Cerca de la Revolución» a profundizar en la confusión que supone el retorno de la democracia. Luego de años las libertades se hacen presente, sin embargo, el trauma sigue impregnado en la voluntad y deseo, tanto del pueblo, como de quien canta: “Me siento solo y confundido a la vez. Los analistas no podrán entender”.

Dando a entender que está dedicada a una mujer, el artista utiliza esa figura para referirse realmente a la democracia. A través del eufemismo Charly manifiesta su desconfianza ante la nueva normalidad:

“¿Por qué no vienes hasta mí? 

¿Por qué no puedo amarte?…

… Y si mañana es como ayer otra vez

Lo que fue hermoso será horrible después

No es solo una cuestión de elecciones

No elegí este mundo, pero aprendí a querer…”

Aun expresando su angustia, Charly manifiesta su fe en la reconstrucción del espíritu tras el trauma, haciéndose parte a sí mismo en esa tarea. 

“Si estas palabras te pudieran dar fe

Si esta armonía te ayudara a creer

Yo sería tan feliz, tan feliz, en el mundo

Que moriría arrodillado a tus pies

Pero si insisto, yo sé muy bien que conseguiré (seguiré)”

De esta forma Charly concluye su primera etapa de guerrillero en la trinchera cultural. Si bien posteriormente el artista tuvo la libertad para inspirarse fuera del eje político, su ojo agudo nunca abandonó la ironía, sátira y crítica hacia el status quo. 

En los años venideros los medios se encargaron de resaltar sus más polémicas etapas, exaltando sus adicciones y problemas de temperamento. Sin embargo, es fundamental destacar cómo, a través de sus diversos proyectos -y junto a otros talentosos artistas-  Garcia nos legó un testimonio musicalizado de lo que fue una de las épocas más turbulentas en la historia argentina, todo esto, servido en uno de los aportes más significativos al Rock, New Wave y Synthpop latinoamericano.