Niños del Cerro – Alma Tadema: Un canto cargado de poesía y belleza

Alma Tadema fue puesto sobre la mesa primero para el público general en una presentación en vivo en Rojas Magallanes y también en Youtube “para que pudiese ser pirateado”, como dijo Simón Campusano. 

Hace una semana y media llegó a las plataformas el último álbum de una de las bandas insignes del indie chileno. El nuevo trabajo de estudio de Niños del Cerro, coproducido con Yaima Cat, consta de 12 canciones que fluctúan entre el indie rock y el dream pop. Con una estética marcada por los colores pasteles y el arte de la mitología griega, el álbum abre con la canción “Príapo (o Sísifo otra vez)”, un canto lírico donde la guitarra cobra poder de la mano de la voz de Campusano. 

La banda ya había anticipado los sencillos “Tembló”, “Canto al mediodía” y “Seis de Enero”, canciones que siguen la línea de lo que ha venido conjugando la banda hace ya más de una década. Hay una rítmica que se sigue con la percusión y que erige el álbum, una percusión rockera desde la que aparecen las guitarras, teclados y sonidos eléctricos propios del pop. 

Niños del Cerro utiliza la repetición y la rima en sus letras para generar un impacto y una atracción con quienes escuchan. Así, “Buen dormir” y “Vinca” se componen de un sonido mucho más rockero, que perfectamente nos ilustra los moshs que se crean con la banda tocando en vivo. 

Un poema honesto, así podríamos definir al álbum en su conjunto, cómo logran encajar los sonidos da cuenta de una química enorme entre los miembros de la banda y un compromiso con el crecimiento del indie nacional. Y es que este álbum de lleno se toma el género alternativo y lo desentraña para mezclarlo con el romanticismo y con el laemocionalidad. 

“Narciso negro” es probablemente el hit, la canción más potente del disco, si bien no fue lanzada en la previa al disco, su sonido es fuerte, la guitarra se nota junto a la batería y la misma voz de Simón Campusano cambia para tomar un tono más potente. 

Las encargadas de cerrar este relato mitológico son “Cada cosa en su lugar” y “Guardo un Tesoro”, con tonalidades bastantes disímiles, mientras la primera suena como un arrullo para dormir, un acurruco lento y relajado, “Guardo un tesoro” cierra con energía y marca un sello fuerte y catártico. El nuevo trabajo de Niños del Cerro le hace honor a los orígenes de la banda y al género musical que han marcado a lo largo de estos años en la escena musical chilena. 

La grabacion del disco se realizó en Estudios del Sur a cargo de Emanuel Irarrázabal y Daniel Ruiz. La mezcla y el máster quedaron en manos de Daniel Cortés. El artista Drip firmó la portada tomando un fragmento de “Primavera” (1894) de Lawrence Alma-Tadema.