El debut de la banda oriunda de Rostov del Don (Rusia), Alps, lanzado en 2010, se convirtió en un clásico instantáneo dentro de la escena alternativa. Con una propuesta post-punk muy al estilo de Joy Division, con melodías melancólicas y ritmos ligeramente más acelerados, Motorama logró destacar de inmediato.
A comienzos de los 2000 se vivió un auge del revival del sonido post-punk, con grupos como Interpol o The Libertines, entre otros, provenientes principalmente de Estados Unidos y el Reino Unido. Sin embargo, la aparición de una banda rusa con este sonido aportó una novedad singular: el idioma y la fonética del ruso imprimieron una frialdad adicional que intensificó la atmósfera sombría del género.

Así se abrió el camino para un subgénero dentro del post-punk contemporáneo, del cual también formarían parte bandas como Brandenburg, Human Tetris, Ploho o Buerak. Este movimiento consolidó una identidad particular dentro de la música alternativa de Europa del este, marcada por una estética minimalista y un tono emocional que oscila entre la melancolía y la introspección.
En Alps, Motorama logra un equilibrio notable: mantienen las raíces del post-punk (ritmo, guitarras limpias, voz fría) pero las transforman hacia un sonido más melódico, atmosférico, con una producción sobria que refuerza la sensación de espacio y distancia. Las letras trabajan con imágenes evocadoras más que con narrativas explícitas. La banda explora la melancolía, paisajes naturales, la contemplación de una nostalgia entre luces y sombras.
El disco se transformó en un fenómeno dentro de los círculos alternativos, llegando a latitudes muy alejadas de la fría Rusia, como es el caso de latinoamérica. De este disco destacan cuatro canciones que son himnos de la banda y son un imperdible de sus presentaciones en vivo: “Wind In Her Hair”, “Ghost”, “Alps” y “Empty Bed”.


