El lado frágil de Javiera Mena se toma el Teatro Biobío

Javiera Mena volvió a los escenarios penquistas ayer viernes con un show más íntimo de lo habitual en la sala principal del Teatro Biobío. En plena gira de Inmersión, su disco más reciente, la artista decidió mostrarse de otra forma: más cercana, más cálida y con un sonido que abrió un costado suyo que no siempre se ve en vivo.

Acompañada por cuatro músicos, Mena apostó por arreglos acústicos y detalles poco comunes en sus conciertos, como violín, saxofón y flauta traversa. Vestida completamente de negro, abrió el concierto con “NA NA NA”, segundo track de su sexto disco de estudio, seguida de “Palacio de Hielo”, reafirmando que su versatilidad trasciende los sintetizadores y que también puede habitar un espacio mucho más frágil.

En uno de los momentos más cargados de nostalgia, la cantante interpretó “Absurda”, “Esquemas Juveniles” y “Cámara Lenta” solo acompañada por un piano, bajo luces lilas y turquesas que le dieron un tono íntimo a la sala. El público, de pie, cantó cada una de esas canciones que han marcado distintos momentos de su historia, creando una pausa emotiva donde todo pareció alinearse. La energía cambió cuando Mena volvió a sus sintetizadores para dar paso a “Espada”, un momento liberador que encendió la sala. La interpretación, reforzada por los icónicos anteojos “eskimos” tanto del público como de los músicos, se transformó en uno de los grandes hitos de la noche.

Ya hacia el final, y dedicada a los “pececillos” penquistas, sonó “Pez en el Agua”. Con una guitarra eléctrica y visuales en tonos celestes, Mena comenzó a despedirse antes de cerrar con “Yo no te pido la luna”. Sin embargo, el público no quiso dejarla ir: entre gritos y aplausos pidió una más, logrando que la artista regresara para interpretar tres canciones adicionales, completando así el concierto.

Una vez más, Javiera Mena demostró que la versatilidad es parte esencial de su identidad artística. Moviéndose entre el piano, la guitarra y sus sintetizadores, hizo un recorrido por su historia musical, desde los esquemas juveniles hasta su presente creativo. Su entrega quedó grabada en la memoria de cada asistente, en una noche que se transformó en un recuerdo imborrable para quienes han crecido junto a sus canciones.