Luego de más de 15 años de espera, Caliban volvió por tercera vez a nuestro país. Es imposible revisar este retorno sin considerar su contexto. Durante aquel lejano 2009, el proceso de la banda era muy diferente, donde la propuesta artística que hoy consolida a los alemanes, era solamente el inicio de una etapa nueva. Un camino abierto que supieron recorrer y sacar frutos, tal como lo demuestran los seis álbumes que publicaron durante su ausencia. Con tal cantidad de material, que podríamos considerar reciente para los oídos de su fanaticada local, el show de Caliban nos mostró a una banda completamente diferente. Un cambio que se tradujo en madurez y que arrasó con los presentes en Sala Metrónomo, gracias a su sonido firme y depurado.
La presentación de los alemanes ofreció un repertorio conciso, directo y sumamente potente. El sonido de Caliban se caracteriza por combinar la dureza del metalcore con pasajes melódicos y voces limpias, donde los altos decibeles fueron una constante a lo largo de toda la jornada. Una consideración que, sin llegar a interferir el show, obedeció al ímpetu que exige la propuesta de los alemanes. Antes de comenzar, la banda mostró un video que grabaron para su fanáticos de Chile, donde recordaban su última visita y tomaban con humor el paso de los años, prometiendo un espectáculo memorable.

Como era de esperarse, la presentación de su último trabajo marcó un punto importante durante la apertura y el cierre. Tal como suelen hacer al inicio de los álbumes, el show comenzó con la épica intro titulada “Resurgence”, para luego pasar a “Guilt Trip” y “I Was a Happy Kid Once”. Tres cortes que, precisamente, forman parte de “Back From Hell” (2025). En un viaje de clásicos de distintas etapas, la banda echó abajo Sala Metrónomo con “Paralyzed” y “Davy Jones”, dos canciones consolidadas que por primera vez sonaron en vivo para el público local.
Mostrándose siempre carismático, el vocalista Andreas Dörner explicó que su movilidad estaría un poco limitada por una lesión en la rodilla, sin embargo, esto no fue un impedimento para conectar con el público e impulsarlos a levantar extensos moshpits, marcando un aura adrenalínica que se vivió con especial intensidad durante la tripleta de “I Will Never Let You Down”, “The Beloved and the Hatred” y “Forsaken Horizon”. El punto cúlmine de esta arista de agresividad ocurrió durante “VirUs”, que comenzó con una masiva wall of death también promovida por Dörner.

Ya acercándose al final, Caliban retomó tres canciones de su último lanzamiento, donde el interludio de “Insomnia”, a cargo del bajista Iain Duncan en la voz, fue uno de los momentos más destacados. Entre saludos e intentos de comunicarse en español, el miembro más nuevo de la banda se dejó querer, bromeó y fue bien recibido por el público de Chile. Luego de una breve pausa, el cierre se enfocó en una seguidilla de clásicos. “Memorial”, donde se vio a Dörner especialmente emocionado, “Devil’sNight” y la tremendamente celebrada “Nothing Is Forever”, sellaron definitivamente la tercera visita del proyecto alemán.
Retomando aquella postal que dejó Caliban durante su visita anterior, el show en Sala Metrónomo nos mostró cómo ese germen, que recién aparecía en 2009, hoy ya está consolidado y se traduce en una performance de gran factura y calidad musical. A pesar de que se trató de un setlist breve, es necesario ser honestos y reconocer que resulta imposible abarcarlo todo, ante un repertorio tan abundante como el de los alemanes. A lo largo de una jornada memorable, los pioneros del metalcore europeo demostraron que los años no pasan en vano, donde se reflejan sus antiguas glorias y un presente fructífero.

Setlist:
1. Resurgence
2. Guilt Trip
3. I Was a Happy Kid Once
4. Paralyzed
5. Davy Jones
6. I Will Never Let You Down
7. The Beloved and the Hatred
8. Forsaken Horizon
9. Ich blute für Dich
10. VirUS
11. Dear Suffering
12. Insomnia
13. Back From Hell
14. Memorial
15. Devil’s Night
16. Nothing Is Forever

