Poco conocida es la historia de Susana Estrada en nuestro país: la actriz, modelo y cantante que protagonizó la época del destape posdictadura franquista en España y que, entre críticas desde los sectores conservadores hasta el movimiento feminista, fue pionera tanto en la expresión a través del cuerpo desnudo, como al hablar abiertamente sobre temas tabú.
Empeñada en conquistar sus controversiales ideales, Estrada tuvo que enfrentar cargos judiciales y el repudio de una sociedad que estaba a años luz de los planteamientos que, a través de su propio cuerpo, puso sobre la mesa. A contracorriente la artista logró insertarse como una de las musas del destape español, ser celebrada como una artista musical de culto, e incluso, ser homenajeada por artistas contemporáneos como Rauw Alejandro.

El 18 de junio de 1950 nace en Gijón, Asturias, Ángela Susana Pereda Estrada. En el seno de una familia de clase media-baja conservadora y arrullada por la plenitud de la dictadura de Francisco Franco, un gobierno caracterizado por una violenta represión y el Nacionalcatolicismo, su educación respondió al contexto, realizando la escolaridad en un colegio de monjas.
Su temprana inquietud por liberarse de los valores familiares la llevó a casarse a los 16 años, una estrategia común entre las jóvenes de la época. Sin embargo, no soportó pasar de la tutela de su padre a la de otro hombre, por lo que tras un corto periodo de matrimonio decidió divorciarse. Con tan solo 20 años y dos hijos bajo su cuidado, Susana comienza una independencia moldeada por múltiples críticas del entorno y el silencio rotundo de sus padres.
Luego de trabajar por un corto periodo de tiempo como bibliotecaria en el Ateneo Jovellanos de Gijón, Susana decide emigrar a inicios de los 70’ a Madrid para probar suerte en el mundo del espectáculo. Rápidamente logró insertarse como modelo en el circuito publicitario, espacio que la llevó a conocer gente que la acercó al mundo del cine y el teatro. Para el año 1973 ya hacía pequeñas apariciones en películas como Las tres perfectas casadas de Benito Alazraki. De ahí en más fue participando de diversas producciones ligadas al «Cine del Destape», género que comprende la realización cinematográfica posterior a la muerte del dictador en 1975.

Pero el verdadero destape llegó en 1976 al protagonizar el espectáculo Historias del Strip-tease. La performance de Estrada parodiaba la icónica escena de la película Gilda, en la que Rita Hayworth se quita de manera sensual los guantes ante la audiencia. Al más puro estilo de Susana, la artista se quitó todo el vestuario menos los guantes, realizando el primer desnudo integral en un escenario español.

El osado acto la catapultó al agudo comentario de los medios y la situó en un tormentoso ojo público. Sin embargo la artista supo anteponerse a la moralidad y sostuvo la fama a través del cine erótico (con películas como El jovencito Drácula y Pasión prohibida).
Pero lo que Susana consideraba una liberación, fue considerado como una vulgaridad por parte del movimiento feminista español de la época. El sector le recriminaba la mercantilización de su cuerpo al servicio del deseo masculino, llamándola “mujer objeto”. Mientras ellas apostaban por la organización colectiva y la manifestación para obtener derechos esenciales, Susana construyó una lucha en la trinchera individual, una que se enfocaba específicamente en la liberación del deseo, el placer y el cuerpo femenino, afirmando que dentro del movimiento ella “hacía otra labor”.
Pero su labor no se limitó a la exposición del cuerpo. Por esos años Susana inauguró una sección en la revista PlayLady, espacio en el que escribía sobre educación sexual e interactuaba con lectores aproblemados en la materia. Siempre en tono pedagógico, escribió bajo el título de “Doctora Estrada Responde” y lo describió como “una forma de educación sexual popular”.

Paralelamente, la artista comenzó a protagonizar fotonovelas eróticas, un formato de enorme popularidad en España durante los años sesenta y setenta, favorecido por los resquicios de permisividad que escapaban a la censura del cine. Estas publicaciones le ofrecieron un espacio de experimentación: pudo explorar su imagen, trabajar el erotismo desde la pose y desarrollar una expresividad actoral que más tarde llevaría a otros escenarios.
La actriz siempre defendió su participación en este tipo de contenido, reafirmando que era algo que hacía de manera voluntaria y, siempre, bajo los impulsos del placer que le otorgaba aquel trabajo. Sin embargo, con la popularización de las series televisivas a partir de los 80’ y la apertura de salas de cine erótico, la naturaleza estática de la fotografía fue perdiendo popularidad y disminuyendo su comercialización.

Pero Susana nunca quedó fuera del foco, y por aquellos años fue invitada a la entrega de los Premios del Diario Pueblo, un evento altamente mediático y presidido por Enrique Tierno Galván, el entonces concejal del Ayuntamiento de Madrid y futuro alcalde del lugar. El evento es recordado porque cuando Susana se inclinó para entregar el galardón al futuro alcalde, uno de sus pechos quedó al descubierto ante las cámaras y el público.

Años más tarde Estrada comentó que el hecho fue un accidente, sin embargo, al percatarse del destape, decidió dejar el pecho al aire y continuar con la premiación de esa manera. La imagen salió publicada en la portada del Diario Pueblo y se convirtió en escándalo nacional. Aun con la derogación de la censura y el aparente periodo de apertura, quedaban leyes que amparaban las “ofensas a la moral pública», en consecuencia Susana sumó 14 cargos por insurrección, además de la revocación de su pasaporte y el derecho a voto.

Ya entrada en la década de los 80’, Susana continuó reinventándose pero esta vez innovando desde la trinchera musical. Fiel a su misión, la carrera como cantante nace con el sencillo Acariciame, una canción que explícitamente desarrolla el deseo erótico de Estrada. Si bien la canción no alcanzó gran fama, sí fue el puntapié para que un año más tarde lanzara su álbum debut Amor y Libertad, proyecto con el que entró de lleno a profesar todas las ideas por las que intentó hacer frente a lo largo de su carrera.

Temáticas como la prisión que simboliza el brazier, desarrollada en ¡Quítate el sostén!, en la que versa “Nos hicieron las esclavas de su virilidad. Metieron en sostenes nuestra libertad”, y con la que además hace un guiño a las lesbianas incitando “Ponte a caminar, a vivir y a triunfar, y también, a gozar en brazos de tu amiga de tu sexualidad”.
Además se adentra en el placer de la autosatisfacción sexual en canciones como Hagámoslo Juntos, expresando “Cada vez que le doy placer a mi sexo, sé que tengo tus noches en mi recuerdo”, o en ¡Qué calor!, retratando “Quiero mis caricias, sola con mi ardor, perderme en mi bosque, valle del amor”.
El resto del repertorio se concentra en buscar y conquistar el placer junto a otro. Explícitamente, Susana expresa las sensaciones que experimenta su cuerpo y la determinación con la que busca conquistar cada deseo despertado.
Actualmente el álbum sirve como testimonio de la transición cultural en España. La mezcla de sonidos internacionales como el Disco, el Funk e incluso el New Wave, sumado a las temáticas de liberación sexual, datan de un movimiento que se empezaba a desenvolver en la nueva apertura española.
Pese a que el álbum pasó relativamente desapercibido por lo explícito de su contenido y la poca radiodifusión que aquello significó, hoy se considera una pieza de culto en la escena internacional de “cosmic disco” / “Italo disco” gracias a su rareza, calidad de producción y valor simbólico.
Susana aseguró en el documental de la RTVE Susana y el sexo, que ella fue la pionera en la creación de liricas sexuales y que siempre estuvo adelantada a su tiempo en el campo cultural. Sobre esto, reflexiona que si sus canciones hubieran debutado en la actualidad, quizás, hubieran pasado desapercibidas por la multitud de artistas que versan lo mismo que ella profesaba décadas atrás.
Y así fue. En el año 2022 el artista urbano Rauw Alejandro utilizó como sample ¡Gózame Ya!, una de las canciones más controversiales de la artista. En la canción Más de una Vez, el reguetonero intercaló extractos en los que Susana expresa “Fóllame ya, fóllame ya, cariño”, con los sonidos urbanos que caracterizan al joven cantante. Esta fusión generacional evidencia la vigencia con la que sus letras concuerdan de manera funcional con las nuevas movidas musicales.

Estrada ha declarado en múltiples ocasiones que jamás volvería a casarse ya que lo considera una de “las peores prisiones”, manteniendo su promesa hasta hoy. También declaró que sus hijos “no tienen nada que ver con el espectáculo”, comentando que uno es ingeniero informático y otro funcionario público. Actualmente vive retirada en Benidorm, Alicante, con sus gatos, reafirmando que “no necesito un hombre a mi lado… si llegado el caso, que sea un hombre de verdad, que merezca la pena”.

