El arranque de la gira latinoamericana de AC/DC en São Paulo no solo confirmó que la banda sigue funcionando como una maquinaria pesada perfectamente aceitada, también dejó pistas claras de lo que podría vivir el público chileno el 11 y 15 de marzo en el Parque Estadio Nacional.
El concierto abrió con una descarga directa y mantuvo un ritmo alto durante más de dos horas, apoyado en una lista de canciones que combina clásicos innegociables con cortes de Power Up. Himnos como “Back in Black”, “Thunderstruck”, “Highway to Hell” y “You Shook Me All Night Long” sostienen la columna vertebral del espectáculo, mientras que piezas más recientes como “Demon Fire” o “Shot in the Dark” encajan sin romper la dinámica. No hay demasiadas sorpresas en el papel, pero sí en la intensidad con que están ejecutadas.
En escena, Angus Young sigue siendo el motor visual y físico del show. A sus 70 años, recorre el escenario con la misma lógica de siempre: solos extendidos, carrera interminable en “Let There Be Rock” y ese uniforme escolar que ya es parte del ADN del rock en vivo. No se mueve como en los 80, es evidente, pero la energía está intacta y el carisma no ha disminuido. Cada vez que encara el centro del escenario, el público responde como si estuviera viendo a una banda en su mejor momento.
En lo vocal, Brian Johnson administra mejor sus recursos que en otras épocas. No fuerza más de lo necesario, pero en canciones como “Hells Bells” o “T.N.T.” mantiene la autoridad suficiente para sostener el peso del repertorio. Puede que algunos tonos no suenen exactamente como hace treinta años, pero el oficio y la experiencia compensan cualquier desgaste natural.

En Brasil, la puesta en escena fue la que uno espera de AC/DC: directa y reconocible. El gong bajando lentamente en “Hells Bells”, las llamaradas marcando el pulso en “Highway to Hell” y los cañones listos para disparar en “For Those About to Rock (We Salute You)” son parte del ritual. No hay pantallas conceptuales ni intentos de modernizar lo que nunca lo necesitó. Todo está pensado para que las canciones pesen. Y lo más probable es que ese mismo formato aterrice intacto en Santiago.
Para Chile, el componente emocional puede marcar la diferencia. Es un regreso cargado de expectativa, con dos fechas que apuntan a ser masivas y con un público que históricamente transforma cada coro en un canto colectivo. Si en Brasil el show fue potente, en Santiago puede volverse todavía más intenso por la respuesta de la audiencia. Canciones como “You Shook Me All Night Long” o “Highway to Hell” podrían convertirse en momentos de comunión total, con el Parque Estadio Nacional completo cantando cada línea.

El setlist difícilmente cambiará de forma radical entre países, pero es posible que haya pequeños ajustes entre la primera y la segunda noche en Chile. AC/DC suele mantener una base fija y rotar detalles menores. Aun así, el cierre con “For Those About to Rock (We Salute You)” parece casi inamovible: los cañones disparando y el saludo final funcionan como una despedida que resume lo que es esta banda en 2026, una institución que sigue apelando a la fuerza bruta del rock.
AC/DC en 2026 no se trata de una gira nostálgica ni de una despedida explícita, sino de una banda veterana que entiende su legado y lo ejecuta como debe ser. En Santiago, el 11 y 15 de marzo, todo indica que veremos exactamente un show directo, sin rellenos, construido sobre clásicos que siguen sonando gigantes y una energía que, pese al paso del tiempo, todavía tiene suficiente voltaje para sacudir un país.
A continuación, la lista completa de canciones que la banda tocó en el Estadio MorumBIS:
• If You Want Blood (You’ve Got It)
• Back in Black
• Demon Fire
• Shot Down in Flames
• Thunderstruck
• Have a Drink on Me
• Hells Bells
• Shot in the Dark
• Stiff Upper Lip
• Highway to Hell
• Shoot to Thrill
• Sin City
• Jailbreak
• Dirty Deeds Done Dirt Cheap
• High Voltage
• Riff Raff
• You Shook Me All Night Long
• Whole Lotta Rosie
• Let There Be Rock
• T.N.T.
• For Those About to Rock (We Salute You)

