El regreso de Jinjer a Santiago se sostuvo en un setlist bien armado, con pausas planeadas y con una energía que se mantuvo arriba de principio a fin. Desde el arranque con “Duel”, la banda dejó claro que no venía a calentar, sino a entrar directo en intensidad.
El público respondió de inmediato: mosh, saltos y una atención constante que no bajó durante todo el show. Temas como “Green Serpent” y “Fast Draw” marcaron uno de los puntos más sólidos de la noche, con una energía más cruda y explícita. Más adelante, canciones como “Judgement (& Punishment)” ayudaron a variar el ritmo sin romper el flujo, manteniendo al público conectado.

No hubo caídas, el set se sintió continuo, bien pensado para que la intensidad no se diluyera. En el centro, Tatiana Shmaylyuk sostuvo el show con una presencia firme, pero con una deslumbrante delicadeza que irrumpía la brutalidad del momento. Su manejo de los cambios vocales no fue solo técnico, sino clave para mantener la dinámica del concierto. Las visuales acompañaron bien, con fragmentos de letras que reforzaban lo que pasaba en escena sin distraer.

El cierre con “Pisces” funcionó como punto alto, con un público completamente entregado. Más que un momento aislado, fue la consecuencia de un setlist que supo construir esa respuesta desde el inicio. Lo de Jinjer no fue solamente encajar a la perfección su discografía, fue sostener una energía constante y saber cuándo empujarla más.

