Rubio en Matucana 100: Nuevas luces y siempre oscuridades

La vuelta de Rubio a Chile por fin tuvo su debut en escenario capitalino y Arder fue parte de la experiencia.

El teatro principal de Matucana 100 fue el encargado de contener a un público que no logró mantenerse en los asientos y que, entre una inmersiva producción de luces y la hipnótica voz de la protagonista, subió la butaca, se puso de pie y se sumergió en el universo de Rubio, uno que estrena nueva faceta.

Sin duda un regreso esperado, uno que no solo presentó los clásicos, sino que también nos hizo parte de una etapa en la que reinan las notas altas inspiradas en su momento romántico y la vulnerabilidad que esto último conlleva.

El recorrido por su último álbum «Espero podamos ver un ovni juntxs» fue un abrazo tierno que nos entregó las más altas dopaminas del enamoramiento, lo que no significó el abandono total de su clásica oscuridad electrónica.

La misma artista aseguró en conversaciones con Arder que este momento en su carrera no es un cambio de identidad, sino más bien una etapa orgánica de su proceso creativo, una exploración que surge a partir de sus últimas influencias acústicas y, sin duda, de cómo ha estado experimentando el amor.

La noche del 3 de septiembre nos permitió experimentar esta nueva dualidad en la artista, sus luces y oscuridades unidas en un show que logró mantener una coherencia y cohesión en el proyecto. Nos enamoramos con destellos claros y cálidos, en tanto recordamos el baile duro y eléctrico con energizantes momentos estroboscópico.