Marttein en Chile: El debut de un antihéroe y una noche cargada de euforia

El extravagante y atrapante mundo de Martín Olveira, más conocido como Marttein aterrizó en suelo chileno para debutar en el Club Ámbar la noche de este viernes. 

Tras el lanzamiento de la trilogía musical compuesta por Marttein (2024), El marrón (2025) y Espectacular (2025), el músico argentino llegó tras una larga espera a nuestro país con un show de más de una hora de duración cargado de energía, euforia y expresividad.

La apertura estuvo a cargo de Paco Miranda, quien solo con una guitarra, colmó el lugar minutos antes que saliera el argentino escena. El chileno poco a poco ha encontrado su lugar en la escena nacional, con letras íntimas y canciones que cruzan el pop experimental, calentó motores en el lugar que mostraba ansiedad por la salida de Marttein a escena. 

Un show donde la actuación, las expresiones faciales y el movimiento en el escenario cobran gran relevancia, Martteinsubió al escenario junto a su guitarrista Pepe y Jeremy en los sintetizadores para dar pie a su presentación con canciones como “Sabor” y “Espectacular”. 

Con una estética caracterizada por estilo noventero y punk, muy propio de lo que ha hecho en sus trabajos audiovisuales y también en las puestas de escena de sus shows, mantuvo a los asistentes cantando y bailando en canciones como “El Rubio”, “Para Amarse” y “AAA” coreando su nombre de inicio a fin. 

Es difícil calificar la personalidad mutante del artista obre el escenario. Atrevido, y en momentos incluso grotesco, haciendo alusión a la situación política de la Argentina y también de Chile, Marttein hizo un recorrido por canciones con tintes de rock, pop, punk y hasta una cumbia con tintes de electrónica. Colaboraciones como “LLAMALO” y “PIZZA PARTY” con Dillom y Six Sex no podían quedarse fuera, y desataron la locura en medio del público formando los moshs de la jornada al igual que “Argentina Is Daing” ya terminando la jornada.

El Rubio logra que sus shows sean un delirio colectivo y que en ello nos traslademos a los años noventa en un escenario donde lo trash se vuelve normalidad. Es de aquellos showsque hipnotizan y que desbordan potencia a los que hay que asistir. Independiente del formato que sea, en solitario o en festival, esperemos que la vuelta de Martín a Chile no tarde en llegar

El extravagante y atrapante mundo de Martín Olveira, más conocido como Marttein aterrizó en suelo chileno para debutar en el Club Ámbar la noche de este viernes. 

Tras el lanzamiento de la trilogía musical compuesta por Marttein (2024), El marrón (2025) y Espectacular (2025), el músico argentino llegó tras una larga espera a nuestro país con un show de más de una hora de duración cargado de energía, euforia y expresividad.

La apertura estuvo a cargo de Paco Miranda, quien solo con una guitarra, colmó el lugar minutos antes que saliera el argentino a escena. El chileno poco a poco ha encontrado su lugar en la escena nacional, con letras íntimas y canciones que cruzan el pop experimental. 

Con un show donde la actuación, las expresiones faciales y el movimiento en el escenario cobran gran relevancia, Marttein subió al escenario junto a su guitarrista Pepe y Jeremy en los sintetizadores para dar pie a su presentación con canciones como “Sabor” y “Espectacular”. 

Con una estética caracterizada por estilo noventero y punk, muy propio de lo que ha hecho en sus trabajos audiovisuales y también en las puestas de escena de sus shows, mantuvo a los asistentes cantando y bailando en canciones como “El Rubio”, “Para Amarse” y “AAA” coreando su nombre de inicio a fin. 

Es difícil calificar la personalidad mutante del artista obre el escenario. Atrevido, y en momentos incluso grotesco, haciendo alusión a la situación política de la Argentina y también de Chile, Marttein hizo un recorrido por canciones con tintes de rock, pop, punk y hasta una cumbia con tintes de electrónica. Colaboraciones como “LLAMALO” y “PIZZA PARTY” con Dillom y Six Sex no podían quedarse fuera, y desataron la locura en medio del público formando los moshs de la jornada al igual que “Argentina Is Daing” ya terminando la jornada.

El Rubio logra que sus shows sean un delirio colectivo y que en ello nos traslademos a los años noventa en un escenario donde lo trash se vuelve normalidad. Es de aquellos shows que hipnotizan y que desbordan potencia y a los que hay que asistir sí ó sí. Independiente del formato que sea, en solitario o en festival, esperemos que la vuelta de Martín a Chile no tarde en llegar.