Cradle of Filth llegó al Teatro Coliseo con el peso de las expectativas y los rumores por los recientes cambios en su formación. Lo que podía convertirse en una noche marcada por las ausencias de Zoé y Ashok terminó siendo todo lo contrario: una demostración de oficio y entrega que dejó en claro por qué, más de tres décadas después, la banda sigue siendo uno de los nombres centrales del metal sinfónico.
La velada abrió con Ater, banda chilena de dark metal, que entregó un set breve pero sólido, mostrando un sonido oscuro y preciso que encajó con la atmósfera de la jornada. Su propuesta fue bien recibida por un público que ya desde temprano ocupaba gran parte del Coliseo. Luego llegó el turno de UADA, los estadounidenses que han ido ganando notoriedad dentro del black metal moderno. Su show fue denso y envolvente, cargado de riffs hipnóticos y una presencia escénica que terminó por dejar el ambiente a punto para la llegada de Cradle of Filth.

La noche comenzó con una intro atmosférica que cubrió al recinto en expectación. To Live Deliciously sirvió como carta de presentación de su último álbum, con Kelsey Peters adaptándose a los teclados y sus capas orquestales mientras Dani Filth demostró que su voz sigue siendo el alma de la banda. The Forest Whispers My Name desató la energía del público. Las transiciones vocales de Filth entre susurros melódicos y gritos desgarradores provocaron un mosh espontáneo en el centro del teatro, que se mantuvo en las canciones posteriores, con decenas de fanáticos entregándose a la fuerza de la música.
“Nymphetamine” fue el momento que todos esperaban. El Coliseo se encendió con los primeros acordes y la reacción fue inmediata: un coro masivo que mezcló nostalgia y desahogo. La canción, convertida hace años en el himno más reconocible de Cradle of Filth, unió a generaciones distintas en un mismo grito. No importaba si era la primera vez o la décima, el efecto fue el mismo. Un público entregado que encontró en esa mezcla de melodía y brutalidad la catarsis de la noche. Dani Filth no tuvo que forzar nada, la multitud llevó la voz y el resto de la banda construyó el espacio sonoro para que la canción funcionara como el clímax emocional del show



A lo largo de su gira por Sudamérica, Cradle of Filth ha debido enfrentar la transición marcada por la salida de dos de sus integrantes y los rumores que acompañan esos cambios. En medio de esa encrucijada, Santiago recibió una presentación que funcionó como respuesta: un show donde el metal sinfónico se levantó con la misma fuerza de siempre. El futuro de la banda puede estar cubierto de incertidumbre, pero lo que quedó claro en el Coliseo es que más de treinta años después, Cradle of Filth sigue siendo capaz de sobreponerse a cualquier tormenta.




