Candelabro convirtió una noche garugosa en Santiago en una sala llena de compañía que hacía falta tener, para así despedir un álbum que ha definido la escena chilena de los últimos 5 años: Ahora o Nunca.
Con la participación del renguino Antonel como telonero, añadiendo un folk suave y cálido a los oídos, que despertaba todos los sentidos al máximo con sus letras, comenzaba la jornada de Candelabro en Matucana 100. Un show íntimo que refleja el trayecto de Ahora o Nunca, proyecto que marcó un viaje lleno de prosperidad, en el que luego de casi dos años de su lanzamiento le dan un fin. Un fin solaz y repleto de emotividad acompañado de amigos, risas de por medio, guitarras alegres y voces llenas de pasión.


Con un setlist que intercalaba entre el próximo “Deseo, Carne y Voluntad”, ad portas de publicarse en la primera mitad de octubre, y el querido “Ahora o Nunca”, la banda chilena demostró, en palabras de Antonel, ser “la banda que va a revivir el rock chileno”.
Acompañados de más de alguna dificultad técnica que sacó risas al público ansioso por descifrar la canción siguiente, repasaron sus canciones de confianza como “Bonva”, “Señales” y “Dedo Chico”, y también dieron espacio para “Cáliz”, “Tres flores” y “Prisión”, del próximo álbum.
Con canciones que fueron cantadas de inicio a fin, como “Refugio I” y “Refugio II”, o con otras que incentivan al cuerpo a bailar como “Familia Garfield”, cada integrante de la banda logró resumir en un show de 90 minutos la gratitud hacia un álbum que logró una sensación hogareña transversal a cada una de las personas presentes en la sala Patricio Bunster de Matucana 100.
“Madre” cierra el álbum y además cierra un acto con voces jóvenes que anhelan, instrumentos que añoran y un público que confía en quienes tienen delante suyo. El futuro de Candelabro es más que claro, saben que todo vale la pena.




