Texto Belén Cicchelli
Fotos por Fran Quijana
Entre guitarras acústicas, luces cálidas y una complicidad inquebrantable con su público, Los Bunkers ofrecieron anoche un show diferente, casi confesional, en formato acústico que rescató el espíritu de su grabación MTV Unplugged. La banda transformó el Movistar Arena en una verdadera noche de fiesta entre amigos.
Desde la introducción folclórica de “Miéntele” hasta los saltos colectivos con “Nada nuevo bajo el sol”, el grupo conjugó emoción, memoria y entusiasmo. “Yo sembré mis penas de amor en tu jardín” marcó uno de los primeros puntos altos de la jornada, con un público encendido, teclados precisos y un juego de luces que acompañaba como un amanecer.

Entre canción y canción, con la picardía chilena que los caracteriza, Álvaro López y Francis Durán aprovecharon para hablar, y bromear, sobre el largo recorrido de la gira y el cierre de sus últimos shows en Chile este año.
“Estamos felices de estar en nuestro país por fin. Estas fechas de hoy y mañana están largamente esperadas por nosotros; este es un show especial que viene a coronar todo un año de gira a lo largo del país, por México, el continente, y estamos tan felices”, destacó Álvaro al comienzo de la noche.
La presencia de Cancamusa fue uno de los grandes aciertos de la jornada: percusión, coros y un cálido recibimiento del público en temas como “Canción para mañana”, “La exiliada del sur” y “Si todo esto es lo que hay”, donde no solo encantó con su percusión, sino también con su dulce voz, acompañada por Carmen Ruiz. También hubo espacio para la nostalgia con “Calles de Talcahuano”, introducida con cariño por Mauricio Durán, quien rindió homenaje a sus raíces antes de dar la bienvenida a músicos invitados como Víctor Contreras y Sergio Ramírez, quienes sumaron instrumentación andina a la noche.

Tras recorrer su trayectoria musical con canciones como “Fantasías animadas de ayer y hoy” y “Entre mis brazos”, los músicos invitados no abandonaron el escenario. Más adelante se sumó Gregorio Madinagoitía, amigo íntimo de la banda, quien ha sido parte de la gira y de su historia desde los años escolares en Concepción.
Con toques de chilenidad —el humor, la fiesta y guiños a personajes como Bodoque, de 31 Minutos—, el público respondió entusiasmado, acompañando cada tema con palmas, risas y coros espontáneos, especialmente en “Miño”, donde el grito de “¡Bunkers, Bunkers!” retumbó en el Movistar como en sus mejores años.
Para sumar a la fiesta de la chilenidad, la banda rindió un breve homenaje a Tommy Rey, tocando con alegría “Un año más”, para luego pasar a la versión unplugged de “Ven aquí”.

Ya en la recta final, el ingreso del Cuarteto Austral aportó una nueva profundidad a clásicos como “Llueve sobre la ciudad” y “El hombre es un continente”, tema que Mauricio Durán destacó en este periodo de elecciones presidenciales, mencionando cómo, en un momento de división, esta canción invita a pensar en el futuro y en la unidad del pueblo chileno.
El cierre fue una verdadera celebración: “Bailando solo” se fundió con “Heart of Glass”, con los bailes y voces de Carmen Ruiz y Álvaro López, convirtiendo el Movistar Arena en una pista de baile colectiva que culminó con la energía y el ritmo de la agrupación Fuerza Maestra.

Entre risas, armónicas y saltos, Los Bunkers demostraron que su regreso no es solo una gira de nostalgia, sino una reafirmación de vigencia y libertad creativa. Tras doce años sin presentarse en el Movistar, la banda se consolidó como una de las más importantes del país, con un recinto repleto, una evolución musical exquisita y un carisma que se mantiene intacto con el paso del tiempo.
La fiesta chilena concluye hoy con su última presentación del año en territorio nacional, antes de cerrar la era íntima del Unplugged el próximo marzo, cuando se conviertan en la primera banda chilena en encabezar Lollapalooza 2026.


