Una jornada histórica se vivió el sábado 13 de diciembre en el Teatro Coliseo, donde cientos de fanáticos de distintas generaciones se dieron cita para presenciar el Pervervision Fest. Instancia que reunió a la icónica banda alternativa Panico junto a proyectos que están en sus primeros años: Chini.png, Candelabro, Hesse Kassel y Estoy Bien.
Cada propuesta brilló en distintas facetas, pero hubo un hilo conductor a lo largo de todo el evento: un espacio de hermandad entre las bandas, un discurso político claro y un muro sonoro de fondo.

Abrió los fuegos el trío capitalino Estoy Bien. Con un show sólido, generaron una conexión inmediata con el público que llegó desde temprano para repletar el teatro. Desplegaron canciones claves de su repertorio —especialmente de su reciente trabajo Apoyo Emocional— como «El sonido de las campanas», «Frente a frente» y «Piel», las que hicieron vibrar a la audiencia con su potente sonido, consolidándose como un nombre fuerte en la escena independiente.
Posteriormente llegó el turno de Hesse Kassel. Al grupo le bastaron tan sólo cinco canciones para demoler el Coliseo con su propuesta de ruido, una estridencia cargada de catarsis y una potente performance de sus integrantes, que agitaban con vehemencia sus instrumentos y manejo de dinámicas sorprendente. Sobresalieron «Mariposa», «Pornomiseria» y el cierre con «Posparto», parte de su destacado debut La Brea.

A continuación, Candelabro celebró un ritual que comenzó con «Dedo chico», de su disco debut, para posteriormente presentar temas de su aclamado álbum Deseo, Carne y Voluntad. Este espectáculo resaltó por la conexión espiritual entre la banda y el público, que con mucha energía gritó en «Domingo de Ramos», transitando por pasajes introspectivos hasta el álgido cierre con «Pecado».
Después fue el turno de Chini.png con un show atmosférico y un sonido onírico, llenó todos los espacios al desplegar lo mejor de su repertorio, incluyendo éxitos como «Laurel», «Venenos» o «Cinta Blanca». La Chini confirmó su categoría como una de las artistas más relevantes de la escena gracias a su propuesta original y su carisma.

El cierre magistral estuvo a cargo de Panico, un culto total dentro de la escena independiente chilena. Desde el primer instante en que la banda se instaló en el escenario comenzó un viaje sónico donde la euforia fue la protagonista. Punto aparte para la performance de Edi Pistolas, quien dominó el escenario, y la presencia de Carolina, que inundaba el ambiente con su bajo. Con una batería de éxitos como «Las cosas van más lento», «Anfetaminado», «Transpíralo» o «Miss Intoxic llega a la disco», tiraron la casa por la ventana para cerrar una jornada cargada de energía de principio a fin.
Entre la intensidad del público y las presentaciones de las bandas, el Pervervision Fest marca un precedente histórico en la escena musical alternativa. Queda el deseo de que se transforme en una cita habitual año tras año, un espacio necesario para que sigan emergiendo proyectos dentro del circuito independiente. Chile tiene nueva y buena música para rato.


