En el marco de la celebración de los 35 años de “Cause of Death”, Obituary viajó a Santiago para repasar uno de los discos más importantes de su carrera. Con una trayectoria que los mantiene como referentes del death metal, la banda que es integrada por John Tardy en voz, Donald Tardy en batería, Trevor Peres y Kenny Andrews en guitarras, y Terry Butler en bajo demostró que su sonido sigue tan firme como en su origen.
Fue un 14 de febrero oscuro e intenso. Obituary llenó el Teatro Cariola y se tomó el escenario desde el primer segundo. La banda no dejó nada que desear y respondió a la altura de una fecha que no era cualquier concierto, sino la conmemoración de los 35 años del disco más relevante en su historia.
Después de su primer show en el Club Segundo Piso de Valparaíso, fue el turno de la capital. Eran recién las 19:00 horas y ya había gente dentro del recinto,puestos de tiendas, merch y espacios para tomarse fotos. El público comenzaba a hacer la previa mientras esperaba a Nox Terror, banda de death metal que tras un accidente tuvieron que cancelar su presentación. Después de un interludio llegó el turno de los segundos teloneros. Cerberus es una banda chilena de death metal que lleva más de 30 años en la escena, convocaron a bastante público muchos comenzaron a llegar en ese momento, llenando cada vez más el teatro.

Pasadas las 21:00 horas, Obituary salió por fin al escenario desatando la emoción de todos los presentes. La primera canción fue “Redneck Stomp”, del álbum Frozen in Time (2005), que encendió a los fanáticos con su riff lento y pesado, completamente instrumental. Desde ahí se empezaron a escuchar cánticos al ritmo de la guitarra, mientras la banda y el público se movían a la par.

Siguieron los temas “Sentence Day” y “A Lesson in Vengeance” de su álbum homónimo de 2017, además de “The Wrong Time” de Dying of Everything (2023). Finalmente, se dio inicio formal a la celebración de los 35 años de “Cause of Death” con “Infected”, “Body Bag” y “Dying”. Luego, la canción que le da nombre al disco comenzó a llenar el teatro con su ritmo lento y ese solo de guitarra inicial que todos recordaban; los guturales de John Tardy retumbaban en el recinto, y su presencia se veía casi mítica sobre el escenario.
La iluminación acompañó toda la noche con una atmósfera oscura, luces dirigidas hacia el escenario que iban cambiando de color y reflejaban esa sensación densa que representa perfecto a la banda. Cuando sonaron “Chopped in Half” y “Turned Inside Out”, clásicos infaltables del álbum y favoritos de muchos presentes, el teatro completo estaba entregado, con cabeceos, brazos en alto, distorsión y una energía constante que no cedió en ningún momento.
“I’m in Pain” y la legendaria “Slowly We Rot” cerraron el show, que sin duda fue ejecutado de gran forma. La banda demostró una vez más que sus raíces siguen intactas y que su interpretación se fortalece con los años. Una noche perfecta para el death metal y una celebración intensa y merecida de los 35 años de “Cause of Death”, un disco que sigue sonando tan vigente como en 1990.




