Sin perder fuerza, Kuina llegó a Temuco para encontrarse con su universo inquieto y sincero junto a una fanaticada habitual de sus shows. Despidiendo su último LP Buenos Valores Malos Modales junto a su querido compañero Ovyze, la jornada tuvo como acto de apertura a Lua LaCruz.
Un poco de estruendo ya dejaba entrever los nervios por lo que estaba por venir. Pero en los cuerpos se notaba que nadie iba a quedarse quieto una vez que ella subiera al escenario. Más que verla —aunque, claro, la espera también pasa por eso y por escucharla—, Kuina genera una energía desbordante. Beats rápidos, saltos constantes y una intensidad que hace sentir que la noche podría no terminar nunca.
Los pelos azules se hacían notar junto a una estética gothic-lolita que inundaba al público. Había bastantes conejos entre la audiencia, y sus saltos muchas veces tapaban los celulares con las largas orejas de sus polerones. Ser parte del mundo de Leonora es entender de forma íntima lo bonito y tierno que habita en sus canciones, incluso cuando lo más fácil sería encasillar sus letras dentro del trap.

Al entrar de lleno en su música, comprenderla y hacerla propia desde lo que uno siente o quiere expresar, su estilo encaja con facilidad dentro del pop. Pop alternativo, claro, pero lo encantadora y tierna no le quita lo descarada. Con BVMM presente durante todo el show, nuevas canciones como “irrekonocible” y “TU JUDI” marcaron parte importante de la noche. En esta última, Kuina invitó a Lua LaCruz a acompañarla sobre el escenario, a solo dos días del lanzamiento oficial en plataformas. Las señales de lo nuevo que viene llegaron de la mejor forma posible para su público más fiel: siendo coreadas de principio a fin.
Pese a llevar poco tiempo en la escena, el carisma y el encanto de Lua LaCruz con el público, incluso con apenas siete canciones, son dignos de destacar. Hubo risas, cercanía y contacto constante con la audiencia. Ese vínculo piel con piel, agradecido por quienes estaban ahí, ayudó a bajar los nervios.

Esa mezcla de libertad, honestidad y soltura dejó en evidencia el proyecto que Lua lleva bajo el brazo. Y quedó en claro que, tras esa presentación, más de una persona terminó sumándose a su universo. “De hace poquito esta canción, por favor cántenla, cántenla con todo su corazón”, gritó Kuina antes de que el público respondiera de inmediato. “kontando el tiempo”, lanzada hace menos de un mes junto a Young Cister, sonó de memoria, entre sudor, gritos y la euforia total de los konejos.
Con un concierto de poco más de una hora y media, en el que Kuina no dejó de rebotar de un extremo al otro del escenario, la despedida de Buenos Valores Malos Modales en Temuco quedó marcada como una noche para recordar.
También conviene no olvidar algo. La nueva escena chilena no vive solamente dentro del rock. Bela, Loyaltty, Akriila, Cheskv Liz y ahora Lua LaCruz, todas contemporáneas a Kuina, forman parte de un colectivo que no deja de crecer y marcar hitos dentro del trap, reguetón, electrónica y pop alternativo.

Como público, también tenemos una responsabilidad en eso: seguir acompañando, valorando y amplificando su arte. Kuina es identidad. Es ruptura. Es innovación desde su ciudad natal. Pero también entiende algo fundamental: la soledad nunca fue el camino. Kuina es lo que es gracias a la compañía, a sus amigos, a su familia y al apoyo colectivo. Y cuando entiendes eso, la euforia del konejo inquieto sobre el escenario deja de parecer caótica y pasa a sentirse como lo más natural de la noche.
Fotos por @nicomolina.ro
Texto por @sin.geminis

