Entrevista con Rubio: “Siento que Rubio como que va conquistando corazones muy paso a paso, muy de correr la voz”

Arder tuvo el privilegio de conversar con Francisca Straube, “Rubio”, acerca de la gira internacional que se encuentra cursando a propósito de su cuarto álbum “Espero podamos ver un ovni juntxs”.

En la entrevista tuvimos la oportunidad de conocer acerca de la identidad del nuevo proyecto, la que se diferencia tanto musical como estéticamente de lo que ha venido trabajando. En esa línea, la artista ahondó en los procesos que la llevaron a desarrollar esta versión más luminosa y en cómo es capaz de deambular por distintas identidades sonoras. 

-Quería partir preguntando por algo que nos llamó bastante la atención del disco nuevo, que tiene que ver con que es mucho menos oscuro, tanto desde lo sonoro como en lo estético. Entonces quería saber qué pasó, cómo fue ese proceso, de dónde viene ese cambio.

Rubio: No sé exactamente de dónde viene ese cambio, la verdad. Como que cuando hago la música no la pienso tanto. Yo soy muy rápida para hacer canciones, hago como una canción en el día, y no las pienso tanto, la verdad, como que no digo: «¡Ay! Es que esto es así o esto es asá». Como que siempre ha sido así. El otro día escuchaba la discografía de Miss Garrison y yo: «¿Qué es esto?» (risas) Pero lo hago nomás, como que lo lanzo, no tengo como ese apego en general.

Yo creo que también este disco, como lo he dicho otras veces, lo partí tocando en guitarra, muchas canciones nacen desde la guitarra, desde acordes súper sencillos, Do-La, Do-La (risas). Entonces, como que se transformaron en canciones mucho más sencillas. Las otras canciones de los otros discos vienen de samples, no sé, en «Lo que no hablas» saqué una música clásica, sampleé cosas, entonces hay una complejidad electrónica mucho más profunda. Y acá es como «do, do, do, re, do, re», ¿cachái?

También me estaba enamorando, entonces claro, hay canciones de amor, hay como una fragilidad, no tanta pretensión. Aparece el color rosado… yo odiaba el rosado, ¿cachái? Y ahora tengo el pelo rosado (risas). Entonces como que es lindo igual que la vida va cambiando, o sea, no es que «ahora voy a hacer música feliz», no sé, como que este disco fue así.

Ahora estoy haciendo música muy oscura también, o sea, a mí me gusta la música menor, o sea, oscura se refiere un poco más a tonalidades menores. Pero se dio, yo creo. Viene un poco de, me imagino yo, que por la guitarra. Así, como algo más sencillo. Y también he escuchado mucho como música muy acústica, desde, no sé, como Patti Smith o Nico o, no sé, como cosas mucho más de guitarrero. Y me ha gustado mucho, entonces también quise jugar un poco a eso.

Como que con Rubio yo juego, o sea, por algo yo creo que tengo dembows, electrónicas, techno, folk, o sea, como que juego a todos los estilos porque me gusta como ese juego un poco. Es como «ya, hoy día quiero hacer esto, hoy día quiero hacer lo otro». Entonces, hoy día quiero hacer un drum and bass, ¿cachái? Como que me gusta esa y creo que la gente que escucha a Rubio me la banca igual (risas). 

-Un privilegio igual no tener que responder a una línea fija en el proyecto…

Rubio: No sé, igual tampoco es tan bueno porque no tengo tribu, yo siento.

-¿Tú crees?

Rubio Como que no pertenezco a nada. Entonces es más solo quizás el proyecto. O sea, no pertenezco a una tribu urbana del trap o del reggae o del metal, no sé. Entonces quizás hay gente que le pueda gustar «IR», porque es más dembow, pero después escucha «YUN», que es un drum and bass roquero y dice: «No, no me gusta, qué gritón», no sé, ¿cachái? Como que no pertenezco (risas).

-Ahora que te enfrentas a una gira internacional, cómo vives ese contraste de fanaticada. Me refiero al contraste entre el público de Nueva York, de Francia, de los distintos países incluyendo Chile.

Rubio: Me encanta, la verdad, porque siento que Rubio como que va conquistando corazones muy paso a paso, muy de correr la voz. Ha sido muy genuino el fanbase que se ha generado en todo el mundo. Estoy impresionada porque en París están casi agotando las entradas, yo nunca he tocado en París, entonces me llama la atención cómo se va corriendo la voz. A principio de año hice estos shows en Estados Unidos, que fue Chicago, Nueva York y Los Ángeles y también fueron sold out los tres. Entonces, como que se va corriendo la voz, se va generando ese fan así como de boca en boca, eso es lindo, es cercano también, no es pretencioso siento, más en el mundo de hoy que todo tiene que ser gigante o si no no vale la pena.

Me quedó muy marcado lo que dijo Colombina Parra en un texto hace poco, ella decía que no le gustaba tocar en cosas grandes, que disfrutaba de tocar en cosas chicas, y yo dije como «¡gua, yo también!». De hecho en los festivales lo paso mal (risas), ¿cachái? Porque es como todo apurado, y tenís que ir al camarín dos horas y tenís que irte. Es como ¡ah! ¿Cachái? Pero cuando tocái en bares chiquititos, cercanos, tenís tu tiempo, probái sonido… o sea, como que me gusta eso como de calidad más que de cantidad.

-Dentro de esto mismo, leí por ahí que decías que estabas feliz de volver a Chile porque va a ser, después de mucho tiempo, una oportunidad para presentar el proyecto en solitario, no en un festival. Entonces como que te ofrece una comodidad para presentar mejor el proyecto y la propuesta que hay detrás de él. Con todo esto que hablábamos recién, me interesa saber de qué forma se va a manifestar este proyecto visualmente en el escenario, en la puesta en escena.

Rubio: A mí no me gusta mucha parafernalia. Me gusta como «menos es más». Para mí ya con una buena iluminación y una buena atmósfera ya es perfecto. No me gusta cuando los proyectos hacen tanta cosa, la verdad (risas). Pero es cosa de gustos también.

Yo creo que también la música habla por sí sola, o sea, se genera un viaje que da el tiempo. Como lo que pasó en el Municipal de Viña, que se dio el tiempo y eso fue bacán. Pero claro, a veces en los festivales es todo muy apurado, es demasiado rápido todo, entonces creo que también eso es incómodo.

Son cuatro discos los que llevo, además EPs y canciones solitas. Voy a tocar todo el catálogo, o sea, es como un megamix de muchas cosas, entonces está lindo el repertorio, como el viaje que se está haciendo. No me acuerdo cuándo fue la última vez que toqué sola, la verdad. pero contenta de volver, sí.

Las fechas contempladas de su paso por Chile son el 27 de agosto en el Teatro del Biobío en Concepción, el 3 de septiembre en el Centro Cultural Matucana 100 en Santiago , y finaliza el 4 de septiembre en Trotamundos Terraza de Valparaíso. Los Tickets ya están disponibles en Ticket Plus. 

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