La canción abre el camino hacia su nuevo EP grabado entre Santiago y Barcelona que reúne a ambos artistas desde la amistad, nostalgia y memoria.
Más que un estreno, “Vinos & Vinilos” funciona como una remembranza. Ana Tijoux y DJ Dacel vuelven sobre un tiempo marcado por la búsqueda y el intercambio físico de música, cuando acceder a nuevos sonidos implicaba recorrer ferias, copiar cassettes y armar conexiones afectivas alrededor del oído. El tema se concibe desde ese lugar: la memoria como punto de partida, como una experiencia que sigue resonando.
“En el 97 estaban pasando muchas cosas, no solo en Santiago, también en población, en periferia, en otras ciudades. Había mucha sed de escuchar música, y no era como ahora. Había que buscarla, piratear cassettes, era todo un proceso”, recuerda Tijoux. Un contexto de escasez de acceso que obligaba a desarrollar curiosidad, paciencia y comunidad, y que terminó por definir la educación musical de toda una generación y un país. “Escuchábamos música que no estaba en la radio, todo muy por fuera, y nos gustaba mucho el jazz. Armamos un micromundo de amigos donde la música fue el hilo conductor”.

La música aparece así como un espacio de cruce, capaz de unir trayectorias diversas y experiencias vitales dispares, desde el exilio hasta la vida cotidiana en el Chile de los noventa. “La música fue clave, fue lo que nos cruzó a todos”, enfatiza Tijoux, subrayando un vínculo que con los años se transformó en amistad, método de trabajo y forma compartida de entender el mundo.
DJ Dacel sitúa ese periodo como una etapa de formación colectiva y orgánica, donde los proyectos nacían sin una lógica industrial clara, impulsados más por el encuentro que por proyección.
“Ya veníamos haciendo música, grabando demos, armando conexiones. Nos esperamos para grabar el primer disco y así fue creciendo todo. Eran grandes historias, grandes amigos, y hasta hoy seguimos conectados por ese cariño que se armó en ese tiempo”, comenta el beatmaker.
EL EP “97” Y “VINOS & VINILOS” COMO ADELANTO
“Vinos & Vinilos” es el primer adelanto del EP “97”, un trabajo colaborativo que profundiza en ese origen compartido y lo traslada al presente. La canción funciona como un inventario afectivo donde aparecen referencias musicales, discos y escenas que remiten a una educación sentimental atravesada por el rap, el jazz y otros universos sonoros convivientes.
Para Tijoux, la relación entre música y tiempo es central. “La música, como el vino, macera bien. Hay discos antiguos, como Arthur Verocai del 73, que uno escucha hoy y siguen siendo obras maestras. Son parte de una biblioteca personal, cosas que te prenden y generan una conexión que va más allá de lo que está sonando”. Esa biblioteca íntima, construida a lo largo de los años, atraviesa tanto la canción como el espíritu del EP.
“Soy politeísta en la música. Tengo muchos dioses y diosas: Nina Simone, Víctor, Coltrane. Gente que te marca por las letras, la profundidad, la sensibilidad, las contradicciones. Todo eso se mezcla y construye lo que a uno le emociona”, explica Tijoux, trazando un mapa personal que también es generacional.

El EP “97”, previsto para marzo, incluye nuevas composiciones que continúan este diálogo entre memoria y presente. Dacel adelanta que varias canciones nacieron a partir de sesiones caseras, maquetas y beats trabajados entre Santiago y Barcelona. “Grabamos muchas ideas en la casa, algunas las terminamos después. Hay canciones que quedaron muy acorde a lo que está pasando ahora”, señala.
Más que un ejercicio retrospectivo, “97” se plantea como un intercambio entre tiempos, donde la memoria no se congela, sino que se reactiva. “Siempre se puede ser más abierto”, dice Tijoux, sintetizando el espíritu del proyecto: volver al origen sin cerrarlo, entendiendo la música como un espacio vivo, mutable y compartido.
Con “Vinos & Vinilos”, Ana Tijoux y DJ Dacel inauguran un nuevo EP y, al mismo tiempo, replantean la creación, basándola en el encuentro y la experiencia. Un gesto que mira al “97”, activado desde el presente.

