No es desconocido que los computadores dieron forma a lo que es hoy la carrera de Javiera Mena. Horas de pantalla, mouse y teclado en una habitación que vio crecer tanto a una adolescente como a una artista musical que, además de dominar la guitarra y el piano, supo fundir su creatividad en las nuevas herramientas que ofrecía el comienzo de siglo.
Sin embargo, poco se habla hoy del proyecto con el que Mena empezó a consolidar su presencia en los escenarios chilenos.
Eran los primeros años de los 2000 y la cantante, que ya rondaba por la escena, escuchó por primera vez cantar a la artista visual Francisca Villela, en ese entonces integrante de la banda pop Ex Fiesta, conformada junto al escritor Carlos Labbé.
Javiera, quien ya se presentaba en escenarios con sus primeras canciones en guitarra, le ofreció a Villela realizar una colaboración que terminó por unirlas bajo el nombre de Tele-visa, proyecto que logró elevar el pop nacional a través de una estética única, la performance de baile y todo el romanticismo juvenil dosmilero.

A partir de 2003, el dúo realizó nueve canciones que dieron cuerpo al disco “Ni tú ni yo”. Si bien nunca fue lanzado oficialmente, el compilado logró gran éxito entre la audiencia, una que llenaba tocatas y descargaba el contenido desde las primeras plataformas de difusión digital.
Javiera ha comentado en entrevistas que la piratería aportó en gran parte a su fama. Esto sucedió porque la cantante subía las producciones de la banda (y las propias) a SoulSeek, una plataforma que data de 1999, en la que se podían intercambiar archivos y era utilizada principalmente por artistas emergentes para compartir su música de forma gratuita.
Tanto el mundo digital como su paso por múltiples escenarios nacionales las llevó a debutar masivamente como teloneras del primer concierto de Miranda en Chile. Además, en 2005 conquistaron los escenarios televisivos de Via X, presentándose en el programa Bikini, conducido por José Miguel Villouta, Vanessa Miller y Verónica Calabi.

Tele-visa empezó a traspasar fronteras, llegando a los mismísimos oídos del gigante de las comunicaciones Televisa, quienes amenazaron con demandar al dúo por el uso del nombre. La idea del proyecto era precisamente referenciar la “cursilería” que se expresaba en las telenovelas del medio.
Tras la amenaza, la banda optó por cambiar el nombre a “Prissa”, otra referencia mediática que no llegó a enfrentar conflictos legales. Bajo ese nombre realizaron el concierto de despedida en septiembre de 2006. El fin de este ciclo se vio alentado por la decisión de Francisca Villela de irse a Alemania a estudiar artes visuales y por el trabajo en paralelo del proyecto solista de Javiera Mena, quien tan solo meses después lanzaría oficialmente Esquemas Juveniles.
Aún sin canales oficiales, el álbum se puede escuchar por completo en YouTube, y el archivo también se encuentra en la cuenta @Prissafans, gracias al arduo trabajo de recopilación de @_djcookie y @C-S4r, productores nacionales de pop que iniciaron sus carreras inspirados en todo lo que significó este corto pero significativo período de la artista nacional.

