Han pasado varios años desde que Shame irrumpió como una de las bandas más comentadas del post-punk británico, pero Cutthroat, su último disco, siendo atrevido y dogmático, los encuentra ampliando los límites de un sonido que parecía definido, pero que aquí vuelve a abrirse en nuevas direcciones.
Si “Cowards Around” representa el costado más visceral de Shame, con una batería que parece arrastrar a toda la banda hacia adelante, Cutthroat también se encarga de mostrar otra cara. En temas como “To and Fro” y “After Party”, el grupo incorpora elementos electrónicos que vuelven las canciones más impredecibles y expansivas, resultando en un disco que conserva toda la energía característica de Shame, pero que encuentra nuevas formas de canalizarla.

El disco sigue abriéndose en canciones como “Lampião” y “Spartak”, dos momentos que muestran una faceta distinta de la banda. La primera se mueve en un terreno más atmosférico, mientras que la segunda deja entrar melodías más luminosas de lo habitual. Ambas canciones abren nuevas puertas dentro del disco y amplían el paisaje del álbum confirmando que Shame sigue encontrando nuevas formas de sonar a sí mismo.
En el centro de todo sigue estando Charlie Steen. Su presencia se mueve con una energía impredecible que cambia de forma según lo requiere cada canción. Esa capacidad para adaptarse a distintos registros termina siendo una de las claves del Cutthroat, un disco que encuentra fuerza precisamente en no quedarse quieto demasiado tiempo.


