El festival sube la intensidad: lo que dejó la segunda jornada de Lollapalooza Chile 2026

La jornada del segundo día de Lollapalooza fue una de las consistentes de la 14 ° edición del festival, nombres como Turnstile, Candelabro, Peggy Gou , Los Bunkers, Como asesinar a Felipes, Lorde, Chicarica, Judeline y más, hicieron que el parque se llenara de alegría con un peak de euforia en el momento en que Tyler the Creator pisó en escenario principal.

La energía general del público estaba a tope y más con la alegría de la vuelta del certamen al Parque Ohiggins, las áreas verdes no faltaron y la organización no dejó nada a la improvisación, rápidamente las redes sociales reaccionaron positivamente al confirmarse que la próxima edición se realizaría también en la misma locación.

Si se dijera que Candelabro es parte de la escena nacional emergente, sería quedarse corto. Lo suyo ya no es una promesa, sino una realidad consolidada, algo que este sábado volvió a demostrarse sobre el escenario de Lollapalooza, donde la banda confirmó por qué hoy es uno de los proyectos más sólidos del país.

Candelabro suena en vivo como si tuvieran 20 años de trayectoria, son sólidos y entre ellos se nota un compañerismo qué se refleja en su música tanto en estudio como en vivo, el resultado es derechamente hermoso y a la vez político. Durante la jornada, la banda también dejó clara su postura frente al avance de la ultraderecha en el contexto político actual. Mientras sonaba en vivo el cover que hicieron de “Ultraderecha” de Los Prisioneros, en las pantallas aparecieron gráficas que vinculaban símbolos asociados al nazismo con figuras como Kast, Milei, Trump y Netanyahu.

Ver a Candelabro siempre se siente como un abrazo.

Judeline apareció en el escenario de Lollapalooza con una propuesta que apostó por la delicadeza y la sensualidad. Con su presencia magnética y un cuerpo de baile que acompañó cada canción con coreografías, interpretó casi todo el Bodhiria, tejiendo una conexión cercana con el público y agradeciendo varias veces el cariño recibido y confesando cuánto le había gustado estar en Chile.

Turnstile ofreció uno de los shows más físicos y celebrados de la jornada. La banda de Baltimore desplegó un set compacto y explosivo que mezcló la energía frontal del hardcore con las texturas más melódicas y expansivas que han ido incorporando en sus discos recientes.

El público respondió con intensidad, entre círculos que se abrían en medio de la gente, sudor y una masa de fans siguiendo las canciones a todo pulmón. El segundo tema fue TLC y ya estábamos todos hechos corneta.

Con Brendan Yates moviéndose sin pausa entre el micrófono y el borde del escenario, el grupo sostuvo una hora de intensidad. Más allá de las etiquetas, lo que quedó en claro fue que Turnstile funciona mejor cuando todo está al límite, con un volumen alto, un público entregado y dispuesto porque sabe a lo que va y una banda que también sabe cómo transformar esa energía del hardcore en una celebración.

Con una explosión de energía sin límites y una conexión emocional con el público chileno que ni él mismo parecía esperar, Tyler, the Creator superó ampliamente lo que significaba su debut en Chile.

El show comenzó con las tres reglas que conocimos en “Don’t Tap the Glass”, para luego abrir con “Big Poe” y dar inicio a un setlist sólido que repasó parte importante de su catálogo. Clásicos como “Who Dat Boy” y “IFHY” marcaron algunos de los momentos más celebrados de la noche. Después vendría la intensidad desatada de “New Magic Wand”, antes de cerrar con la siempre coreada “See You Again”.

Tyler se veía genuinamente sorprendido por la respuesta del público, algo que quedó claro durante “Tamale”, tema que decidió repetir solo porque no podía creer la energía con la que la multitud respondía frente al escenario.

La creatividad de Tyler parece no tener límites, y en vivo queda en claro por qué. Ver cómo una sola persona es capaz de llenar un escenario completo con su voz, su presencia y su imaginación resulta impresionante. Sus fans lo saben, y esa complicidad fue lo que terminó creando una verdadera sinergia entre artista y público, dando forma a uno de los momentos más intensos del sábado en el festival.

La presentación de Lorde fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. La artista neozelandesa se reencontró con su fanaticada chilena en un show cercano e íntimo, donde la conexión con el público se sintió desde los primeros minutos. Con una puesta en escena sencilla pero efectiva, Lorde logró tocar las fibras de los asistentes, quienes corearon cada canción con entusiasmo.

Durante el concierto, la cantante sorprendió al incorporar bailarines que acompañaron varias de las interpretaciones, aportando una energía distinta al espectáculo. Uno de los momentos más comentados llegó cuando interpretó “Supercut” sobre una caminadora, en una escena tan inusual, que reforzó la intensidad emocional del tema.

Hacia el final del show, la artista volvió a sorprender al aparecer entre el público para entonar “David”, generando un instante de cercanía total con sus seguidores, quienes no ocultaron su emoción al tenerla a pocos metros.

El cierre fue igualmente memorable. Lorde interpretó “Ribs” sobre una tarima elevada entre el público, creando una atmósfera casi íntima en medio de la multitud. Así, la artista selló un reencuentro esperado con Chile, demostrando por qué sigue siendo una de las voces más queridas del pop alternativo.


No hay otra forma en que se pueda catalogar la segunda jornada más que como un éxito rotundo con un público eufórico y que respondió muy bien a la dinámica del festival y conectó de manera inolvidable con cada artista que se presentó en este Lollapalooza 2026.