Entrevista a Cóclea: “Lo que sea que vayamos a lograr en esta gira, en realidad no es un logro nuestro, sino que de toda la comunidad”

Por María José Jerez

Comunidad, cuerpo y ritual son algunas de las palabras que permiten acercarse a Cóclea. El cuarteto se ganó su espacio en el circuito independiente chileno haciendo las cosas a su manera, construyendo una relación directa con su público. El 2025 fue un año clave. Tocatas memorables, un split aclamado junto al ya disuelto Canut de Bon y, hacia fines de año, un movimiento inesperado que condensó su forma de operar.

Sin previo aviso, de un día para otro, Cóclea anunció un mixtape en formato físico. Al día siguiente estaba a la venta en Rojas Magallanes. No hubo campaña ni expectativa digital. Las copias se agotaron rápido. Los mismos rostros de siempre, el mismo público que se reconoce entre sí en cada tocata, el mismo que espera el LP debut de la banda. Ahí, sin declararlo explícitamente, apareció el gesto. Eso es un modus operandi.

Modus Operandi es el nombre del último material de Cóclea, un mixtape de cinco canciones publicado únicamente en formato físico y en Bandcamp. El disco y la gira del mismo nombre, que comienza este 17 de enero, tienen el objetivo de reunir fondos para el esperado álbum debut. Pero reducirlo a una estrategia sería quedarse corto. 

Conversamos con Luca Cosignani, Diego Elgueta, Mauricio “Mauro” Rosas y Joaquín “Gonxi” González, para ahondar en la particularidad de la banda. Además, tuvimos la oportunidad de conocer la perspectiva de Dalit Waisberg, la artista visual detrás de la identidad estética de Cóclea. Lo que hay detrás es una ética y una manera de entender la música en colectivo.

Vamos con un recuento general del 2025 ¿Cómo se sienten a un año de haber publicado no esperan por nadie y de haber tenido varias fechas memorables? 

Diego: Entre los proyectos personales de uno, o las cosas que están viendo los chiquillos que llevan dos bandas a la vez, no nos dimos cuenta de que había pasado tan rápido el tiempo. Lo primero que sentí fue mucha satisfacción y mucha felicidad. Me acordé del día de la grabación y lo bien que lo había pasado. Fue una cuestión muy casera y entre cercanos. Con todas las cosas que pasaron después también, pero raya para la suma es que lo grato y lo bacán supera todo lo otro. 

Mauro: no esperan por nadie es un disco que tengo presente, genuinamente lo escucho y está en mi rotación diaria. Tampoco me di cuenta hasta que me salió la publicación de Expectador. Recuerdo el día de la grabación, porque se grabó en un día. Lo dije en su momento y lo sigo pensando, ha sido de los mejores días de mi vida. Además, no es menor que dos bandas graben un disco entero en un día. 

Diego: Respecto a las fechas me quedo todo el rato con la primera que tuvimos después del lanzamiento en Rojas Magallanes con Asia Menor y Javiera Electra. Había mucha expectativa por parte de nosotros y por parte de la gente que había escuchado el disco, porque salió y simplemente dejamos que rotara y pasaron unos tres meses hasta que tocamos. 

El nombre Modus Operandi viene de un concepto ligado al método, a la forma de actuar. ¿Cómo llegaron a ese nombre y en qué momento lo entendieron como la lectura para todo el proyecto?

Mauro: Modus Operandi fue originalmente un nombre tentativo para la banda, después quedó en el tintero. Con el tiempo nació la idea de hacer este este disco que en realidad es un medio para un fin, para poder financiar el LP debut que es un trabajo “más importante”. En ese sentido Modus Operandi es un poco menos profesional.

¿Cuánto condicionó ese concepto el proceso creativo? Me refiero no solo a las letras, sino también a cómo grabaron, cómo ordenaron el material y cómo decidieron publicarlo.

Diego: Habíamos descartado ese nombre para la banda porque sonaba muy prog. Pero claro, el mixtape es una especie de collage entre temas viejos y temas nuevos.  “Jam” y “C’est la vie” son de los primeros temas que hicimos y los tocamos en la primera tocata que tuvimos. “Bam Bam” y “Kunai” los terminamos de hacer como una semana antes de sacar el mixtape.

Mauro: Estaba hace rato la idea de hacer el cover de “Somos Sólo Ruido” y decidimos que ese era el momento. No sé si lo lleguemos a tocar en vivo.

Diego: Si Jorge González escucha Burzum, debería escuchar Cóclea.

Respecto a la publicación, es cierto que hay un curso de acción que se tiene que seguir para efectos de promocionar algo. Si fuese un álbum, se sacan algunos singles, hay trabajo de medios, etc. Acá, Modus Operandi fue anunciado el día anterior a la venta. Por más casero que sea o por más contra esquema que tienen este tipo de cosas, hay mucho cariño. Hay mucha proyección. También en el arte, no sería la esencia sin el trabajo de Dalit. Yo concibo a la banda musical y estéticamente a través de lo que proyecta ella en el trabajo visual.

El collage tiene una historia política fuerte, desde las vanguardias hasta los fanzines. ¿Piensan que hoy sigue siendo un gesto político o se ha vuelto un recurso/producto más neutralizado por el diseño?

Dalit: Para mí, el collage siempre será un gesto político, más aún hoy, en un mundo dominado por la inmediatez y las tecnologías que replican imágenes. Trabajar con papel permite resignificar símbolos y fotografías de revistas de épocas que oprimían con lenguaje e imagen. En esas hojas deterioradas aparecen rostros olvidados que merecen una nueva oportunidad comunicativa, lejos de los discursos agresivos y degradantes —especialmente hacia la mujer— de la publicidad entre los años 40 y 60. 

¿Cómo es el proceso de creación, diálogo y el trabajo con la banda? ¿Qué referentes —artísticos, musicales o editoriales— fueron clave al pensar en las portadas?

Dalit: He pasado mucho tiempo con los chicos de Cóclea y conozco bien su música, lo que me ha permitido entender desde sus propias palabras lo que quieren lograr conceptualmente. Mi trabajo se basa en la espontaneidad y en revisar revistas antiguas rescatadas, buscando conexiones entre lo que me provoca la intención de la banda y las imágenes disponibles. 

Ellos me transmiten visiones, colores o símbolos, y el resto es mi interpretación, luego aprobada por ellos. En No esperan por nadie hubo una referencia clara a los collages y antipoemas de Nicanor Parra. En Modus Operandi, en cambio, la portada nació de un collage hecho en mi tiempo de ocio; Luca lo vio y dijo “esto me dice Modus Operandi”. Me interesa que las piezas se sostengan por sí solas, sin depender de referencias visuales externas.

El collage funciona como parte del modus operandi de Cóclea. ¿Qué tiene el collage que otras técnicas no permiten decir, especialmente cuando se trata de identidad, ruido y fragmentación?

Dalit: Trabajo con revistas cuyas imágenes me sugieren algo; si no dialogan conmigo, no las uso. Hay expresiones, colores, tipografías y métodos de impresión irrepetibles, además de imágenes documentales y personas ya olvidadas. El collage ofrece identidad porque es imposible repetirlo. Está ligado al procesamiento visual y a la jerarquización de quien lo construye. Personalmente, mis recursos favoritos son el ruido y la fragmentación: hojas rasgadas que se encuentran, crean desorden compositivo intencional y generan un impacto inmediato. 

¿Creen que el trabajo físico de la imagen puede ser una forma de confrontar la inmediatez y el consumo rápido?

Dalit: Absolutamente. Hoy me parece un acto de humanidad optar por el trabajo físico. Es decidir invertir tiempo en un proceso honesto, hecho con las manos. En medio de la digitalidad, la rapidez y el consumo, encuentro algo profundamente llenador en los métodos rituales, repetitivos y corporales. El error en el proceso físico también aporta alma al trabajo, como las hilachas que una costurera deja como firma de presencia humana.

A nivel de sonido, el disco se siente áspero, frontal, con una preocupación evidente por la textura más que por la pulcritud. ¿Cómo buscaban que sonara Modus Operandi?

Mauro: Originalmente queríamos que sonara bien y a medida que avanzaba el proceso dijimos “filo”. Creíamos que era más importante el aspecto compositivo que el aspecto técnico. Estoy bien contento con esa decisión porque es parte de la apuesta que estamos haciendo. Primero, el mixtape no está en streaming, es una apuesta bien arriesgada y bien personal. Se suma a la experiencia de comprarte un CD casero que viene en un sobrecito. Estamos un poco cansados de tanta formalidad o de tanto conducto regular que atraviesan las bandas. Me gustó harto volver a lo antiguo en medio de todo eso. 

Es parte de todo de la misma filosofía, de hacer las cosas de otra manera. El proceso de mezcla por el que pasamos lo hizo el Gonxi y un amigo nuestro que es productor de trap. A mí se me hizo súper agradable haber desdibujado esa división que existe entre el músico y el ingeniero, ya sea el de sonido, de mezcla, de máster. Si bien fue un poco arduo ese trabajo de grabar cosas y de acompañar a los cabros a mezclar, fue un poco apropiarse también de lo que estamos haciendo. Al final los que se llevaron la peor parte fueron ellos, nuestro amigo, que estaba desde Puerto Montt mezclando por llamada con el Gonxi. 

¿Cómo trabajan el ruido dentro de la música, como herramienta expresiva o como declaración?

Mauro: Es algo más visceral, más sensorial diría yo. No vamos tanto a lo pesado, solo porque es pesado, no va tanto sobre botar la rabia, es más porque suena bacán y es placentero escucharlo porque nos mueve algo. Siento que desde ahí se trabajan los sonidos.

Diego: Totalmente de acuerdo. Siempre que hay una pregunta parecida, la respuesta se dirige al tema de lo ritual, eso que genera algo en nosotros y ahí seguimos desarrollando esa idea, apuntamos al núcleo, que te vibre la cuestión. Se han dado las circunstancias que propician ese ambiente ritual, a veces muy pasado a sobaco, pero es interesante, terminamos de tocar y terminamos extasiados, en otro nivel.

¿Hubo referencias musicales concretas al momento de grabar —bandas, discos, escenas— o el sonido se fue construyendo más desde la intuición? 

Mauro: Tenemos influencias y las hablamos entre nosotros, pero la composición es de abajo hacia arriba. Nace la idea y trabaja y después decimos “esto suena a esto otro” o “sí, justo estaba escuchando esta banda”. No es que tengamos un canon de artistas a los que copiar. Para este disco en particular yo estaba escuchando mucho Deftones y The Mars Volta, creo que se nota. Hace un año no escuchaba Deftones por ejemplo. 

Diego: Yo creo que harto Sepultura, esa fue como más o menos la conclusión que sacamos, pero para el momento del proceso de creación musical, es lo que sale de la guata. Ya hay cierta química o relación de banda que hemos ido desarrollando, pero el método es inductivo y no deductivo.

Mauro: Por ejemplo, “Jam” se llama así porque estábamos jameando como en el tercer o cuarto ensayo de la banda y dijimos “hagamos un tema como Fugazi”. Por eso terminó siendo un tema de esa onda posthardcore de los noventa. 

Las canciones de Cóclea parecen hechas para la performance ¿Qué tan importante es el cuerpo —la respiración, la insistencia, la saturación— en la música de Cóclea?

Luca: Es muy importante porque, a diferencia de otros proyectos en los que he estado, acá me ha tocado escribir mis propias letras y pensar cómo quiero proyectarme en el escenario. Para mí, una buena performance no es solo exclamar una letra, sino sentirla con todo el cuerpo y llevarla a un lugar personal. Nunca ha sido inventar un personaje, sino sentir lo que escribo y proyectarlo de la forma más sincera posible.

Por cierto, mis favoritas del mixtape son “Bam Bam” y “Kunai”.

Diego: “Bam Bam”, y “Kunai” brillan caleta en vivo. Son como los caballitos de batalla del mixtape. También son dos facetas de lo que está pasando en la banda; “Kunai” es más cuidada, un poquito más cerebral o con más partes dinámicas, y “Bam Bam” es más una maquinaria que demuele.

Mauro: “Kunai” es como el primer tema donde Luca escribe el riff, ahí también se ven los dos tipos de composición, porque hasta el momento los hacía el Diego. Creo que con los cabros estamos todos de acuerdo en que Luca es de los mejores frontman, es espectacular. Pero en realidad no hay nada conversado respecto a la performance, tenemos la libertad de hacer lo que queramos y por suerte el público es tan bueno que tampoco hay que hacer mucho.

Diego: Nunca hubo discusión previa ni nada, el Luca llegó y se metió en el tema desde el día uno. Yo soy un hueón muy nervioso, pero ver a Luca me transmite seguridad cuando hay preocupaciones técnicas que escapan de tu control.

La lírica de Cóclea destaca de inmediato por su potencia. Hay en ellas una clara herencia de la poesía beat que se manifiesta en la oralidad directa, casi hablada. Una cadencia repetitiva que busca el trance y el desgaste, y un uso de imágenes intensas, sensoriales.

¿Es una crítica consciente al exceso de discurso contemporáneo o una forma natural de escribir desde el cansancio?

Gonxi: Las letras de Luca son muy hacia adentro, pero al mismo tiempo se exponen de forma cruda hacia afuera. No es solo la letra en sí, sino la vibra que se genera, esa contradicción entre lo que se dice y lo que se expresa. Él se pegó harto con la poesía beat.

Luca: Me gusta la pregunta, pero en mi caso no es ninguna de las dos. No le hablo a una persona en particular, sino a un sentimiento. Siento que la pregunta estuvo pensada en la letra de “Bam Bam”. Más que una crítica consciente, es un llamado, una alarma, un despertador. No lo veo ligado a algo punk de meterle el dedo en el ojo al Gran Hermano o a alguien de arriba, sino a algo más personal que, desde ahí, se vuelve colectivo. Las ganas de hacer música, contagiarla, y de entender que la máquina no para y va a seguir.

En Modus Operandi y otros trabajos de Cóclea aparecen personajes —como Ulises— que funcionan casi como estados mentales. ¿Qué rol cumplen estos personajes dentro del disco? ¿Son máscaras, alter egos, testigos o dispositivos narrativos?

Luca: Ulises aparece en “Bam Bam” y tiene que ver con cómo escribo desde la regurgitación de lo que me alimento, ya sea libros, conversaciones, artículos. Todo eso se refleja en las letras. Ulises surge de lecturas sobre La Odisea y de conversaciones con Dalit; no lo pienso tanto como una máscara o alter ego, sino como referencias que robo sin apropiarme, esperando que alguien conectado conmigo reconozca de dónde vienen.

¿Cómo dialoga Cóclea con la tradición chilena? (poesía, música)

Mauro: Hoy el contexto de las escenas es raro. Históricamente las bandas se movían por piños —hardcore, metal, indie— y nosotros estamos en un grupo un poco sin patria, compartiendo con distintas bandas, pero sin estar insertos ni en el hardcore ni en el punk. Para mí eso es sano; no me gustaría pertenecer a una escena cerrada. Hemos tomado referencias como El Quebrantahuesos de Parra en la portada del split y a veces nos comparan con Supersordo, comparación que entiendo, aunque no sé si hay tanto ahí. No podría decir exactamente dónde estamos dentro de la tradición chilena, pero vamos bien.

Gonxi: Culturalmente, en Chile se puede encontrar de todo y está pasando de todo, tanto en la parte folklórica de esta tierra y también en cosas que se alejan. Yo creo que lo que se puede ver en nosotros, más que otras cosas, es la sensación de no tenerle miedo a ser chileno, a decir hueón, la hueá, al uso del lenguaje. Al menos hablando de música, todo se puede chilenizar o se puede Latinoamericanizar. 

Diego: Encuentro muy honorífico, como escribe y como canta Simón Campusano. Es el retrato vivo de alguien completamente a gusto con su chilenidad y que hace la música desde su cotidiano.

Mauro: Sí puedo mencionar una influencia personal, hacia donde me gustaría ir, personas que veo como mis padrinos, sería La Floripondio. Siento que estaban 30 años adelantados con lo que hicieron. Podría aparecer ahora esa banda y dejaría la cagada. A ellos les rezo. Eso puedo decir en cuanto a tradición.

En la misma línea, ¿Cómo esperan relacionarse con quienes los escuchamos en el contexto que atraviesa Chile?

Mauro: Queremos apelar a la comunidad, a la comunión. Es importante que nos escuchemos entre nosotros y no nos dejemos guiar tanto por lo que digan las redes o noticieros o lo que sea. Quizás buscar más el encuentro real, que es lo que se da en las tocatas hoy en día. También aprender de los errores que se han cometido últimamente, en política especialmente.

Diego: Pensamiento crítico, sentido de comunidad, aprendiendo de los errores.

Gonxi: Me gusta el sentido de comunidad por supuesto y siento que es algo bonito que se genera hoy en día, más con una escena tan independiente. Personas que se sienten motivadas a eso. Me gusta la cercanía con la gente, pero siempre desde el respeto 

Diego: Mediante el encuentro físico que dice el Mauro. De hecho, por ese lado podría reinterpretar lo de no sacar el mixtape en plataformas. Tienes que ir si o si en persona a comprarlo. A mi me tiene loco lo de la proyección digital, es como desdoblarse con la personalidad. Ir al encuentro, ir al rescate de esos espacios comunes, donde pueden surgir otro tipo de discusiones además de la música.

Antiguamente estaban los “terceros espacios”, así les llama la gente de las ciencias sociales, pero son espacios de discusión y también de ocio. Ir al rescate del ocio, basta de tanta productividad. 

Mauro: Modus Operandi fue nuestra forma de ir en contra de toda esta maquinaria.  Sabemos que hay plataformas que están metidas en hueás. Nos deja un poco más tranquilos no seguir fomentando ese habitus. 

Pasa lo mismo con Instagram y el uso que le damos. Instagram nos vuelve a todos locos, muestra la vida de gente, aunque tú no lo pidas y un sinfín de cosas nocivas que trae de la aplicación y la crítica está hecha dentro de la misma aplicación. Por eso me gusta decir que estoy en una banda que no se toma las redes sociales tan en serio. Me gusta que no sea tan corporativo como se espera que sea.

Decidir lanzar Modus Operandi solo en formato físico y Bandcamp es una decisión fuerte hoy. ¿Qué los llevó a excluir plataformas como Spotify desde el inicio?

Gonxi: Exclusividad más que nada, siento que igual es llamativo en cierta manera decir “no está en stream”, a pesar de que, si está en cosa de buscar en YouTube, pero tener un disco ya es como una fantasía, es como algo bonito tener un algo físico donde puedes reproducir la música que te gusta, le da un plus. Tampoco está tan caro y tampoco salió tan caro producirlo. Es una pega que se tiene que hacer y se tiene que aprovechar. 

¿Cuáles son sus apreciaciones sobre el streaming?

Mauro: Como usuario me parece súper conveniente, me encanta la idea de tener toda la música en una sola aplicación. Como artista a mí no me da tanta lata recibir poca plata, pero si me da lata que esa plata le llegue a los bolsillos a otros por no hacer nada. No sé si tengo como una bandera así tan rígida en contra las plataformas de streaming. No puedo decir que son un retroceso del todo porque han ayudado en la difusión y a descubrir un montón de bandas que no se daba en esta época de solo CDS. 

Por eso, plataformas como Bandcamp están bien. Si quieres apoyar al artista lo puedes hacer y si no, puedes piratear y no pasa nada. Me parece un acuerdo sensato.

El disco se subió a YouTube una hora después de la venta. La piratería históricamente fue parte del circuito underground. ¿La ven hoy como una herramienta de difusión?

Gonxi: Sabíamos que se iba a filtrar, pero jamás creí que fuera tan rápido. A la hora ya estaba arriba, fue una grata sorpresa. No es como que fuéramos a ganar millones subiéndolo a plataformas, eso no pasa.

Diego: Sería sinvergüenza estar en contra de la piratería, si hay cosas que tienen que ver con el acceso real y el acceso monetario a la música. Las plataformas de streaming cuestan plata y cuando uno es chico no tiene los medios para pagar una mensualidad. Al final va del lado de la difusión de la música, una democratización del acceso como tal no mata a nadie.

¿Cómo podemos cuidar los espacios culturales —tocatas, sellos, ferias, centros autogestionados— para que no desaparezcan cuando el contexto político se vuelve hostil?

Mauro: Partiendo por el piso mínimo que es el respeto. A partir de ahí, la gente se ha dado cuenta que se puede entablar conversaciones, hacer amigos, puede ser un lugar muy lindo y en parte lo es. Ir a las tocatas y apoyar a los artistas que les gusten. También enseñando a cuidar estos espacios. No podemos esperar a que alguien la cague para enseñarle, creo que es importante dar el ejemplo.

Gonxi: Sabemos que nosotros no somos nadie para enseñarle a otra gente, pero al mismo tiempo estamos insertos ahí presentando nuestro trabajo. Creemos que es lo más pertinente y hemos sido muy tajantes al respecto.

¿Qué aprendieron de otras generaciones —especialmente en Chile— sobre cómo sostener la cultura en contextos adversos?

Diego: El respeto en relación al público, entre las bandas, la solidaridad como valores que existen en agonía, pero deberían mantenerse y reforzarse. A mí me pasó con la grabación del split, que se desplegó una red solidaria. 

Hay gente que lleva mucho más tiempo que nosotros que mantienen eso, que acogen, que prestan equipos, instrumentos. Volvemos a citar a Simón Campusano porque él acogió mucha gente que llegó a Santiago, prestó instrumentos y ha mantenido mucha cohesión de estos valores.

Mauro: Todo lo que uno viva en un presente es gracias a que está parado en los hombros de gigantes que han dejado la huella. Nosotros no estamos inventando la rueda, al final todo se debe a otras personas que lo hicieron antes.

En torno a todo lo conversado, ¿Qué esperan de la gira de Modus Operandi?

Gonxi: Queremos pasarlo bien sobre todo. Partir el año tocando fuera de Santiago es muy emocionante. 

Mauro: La gira está muy sustentada en todo lo que hablamos ahora. 

Gonxi: Cierto, mucha gente muy hospitalaria que nos va a ofrecer desde instrumentos hasta alojo. Todo lo que sea que vayamos a lograr en esta gira, en realidad no es un logro nuestro, sino que de todos los involucrados. Me emociona mucho ver amigos de otras regiones, es algo bien bonito que nos ha dado la música.

Diego: Reiterar los agradecimientos, todo esto es gracias a la gente que ha ido a tocatas, comprado disco, todo lo que hemos cosechado en este camino corto pero largo me hace muy feliz.

El trabajo de Cóclea se construye en la práctica, con letras que se escriben desde lecturas, conversaciones y obsesiones personales; una imagen que trabaja con retazos, y una forma de circulación que privilegia el encuentro antes que la proyección. Modus Operandi condensa todo eso sin adornos ni declaraciones grandilocuentes: es cómo escriben, cómo tocan, cómo se muestran y cómo se relacionan con quienes están al frente. 

Cóclea son cuatro y hacen música fuerte.