“Ermitar”: el nuevo disco de Martina Montaldo

La artista chilena presenta su primer álbum, donde transforma la soledad en refugio creativo tras su etapa como Martina Lluvias. El disco exhibe su madurez artística con una fusión de géneros, desde jazz hasta trip hop y noise, invitando a la introspección.

Martina Montaldo estrena Ermitar, su primer disco bajo su nombre de pila, un trabajo de ocho canciones donde la cantautora—antes conocida como Martina Lluvias— explora la soledad como refugio creativo y la transforma en un viaje sonoro que inspirados en el jazz, pop, música urbana, noise y trip hop. La obra, producida junto a Ismael Palma, refleja un proceso íntimo de autodescubrimiento y se presenta como una invitación a “ermitar”: recogerse en silencio para abrazar la propia luz.

Tras una década de recorrido bajo el nombre de Martina Lluvias, la intérprete decidió firmar con su propio apellido y abrir una nueva etapa. Martina Montaldo entrega un álbum de composiciones que reflejan un tránsito personal y artístico hacia la madurez, donde la voz se instala como protagonista y la intimidad se convierte en el motor narrativo.

El trabajo se gestó en un periodo de aislamiento, frente a la pantalla del computador y con un software que sirvió de laboratorio sonoro. 

«Fue desafiante y frustrante en muchos momentos: tirar ideas en la intimidad del Ableton en mi PC, donde mi principal fijación eran los defectos y temores. De a poco, me empezaron a gustar los resultados, comencé a sentirme reflejada en los sonidos. Además, contaba con la confianza de Ismael como productor a cargo. Fueron altibajos de observarse y aceptar que me gustaba lo que iba escuchando, cómo se iba desarrollando el disco. Eso se refleja en las canciones, a través de sonidos que antes no estaban en mi imaginario y que suenan a exploración y a nuevos lugares», explica la artista.

En lo musical, Ermitar recorre un abanico amplio inspirado por el jazz y el trip hop a la energía del rock alternativo, pasando por baladas acústicas, pop latino de los años 2000 y elementos urbanos; sin perder la esencia que la caracteriza. La experimentación con loops y texturas cercanas al noise otorgan un aire de búsqueda permanente, en un álbum que evade una etiqueta para afirmar la identidad propia.

El título responde a la figura del ermitaño, símbolo asociado a la introspección y la búsqueda interior. Convertido en verbo, “Ermitar” describe el repliegue creativo que acompañó todo el proceso y que se traduce en canciones que funcionan como refugio. Desde ese lugar, la cantante propone un viaje hacia la aceptación de los miedos, la memoria de las pérdidas y la posibilidad de hallar calma en medio del ruido cotidiano.

Con este lanzamiento, Martina Montaldo rescribe su posición frente la escena independiente chilena con un trabajo que sintetiza madurez a través de la composición. La decisión de abandonar el alias de Martina Lluvias y firmar con su nombre propio no es solo un gesto simbólico: es una apuesta por exponer la vulnerabilidad como motor creativo y dar forma a un lenguaje personal dentro de un circuito donde abundan las fusiones y la exploración sonora.

El disco se suma a una generación de artistas que buscan expandir los límites del pop y la canción de autor en Chile, incorporando herramientas electrónicas, narrativas íntimas y un cruce de géneros que escapa a las categorías tradicionales. En ese mapa, la propuesta de Montaldo se distingue por la manera en que la soledad y la introspección se convierten en fuerza expresiva.