Cada vez que me he encontrado con Jeff Buckley en mi vida siempre es la misma conclusión: gracias, Jeff. Y luego de ver el documental It’s Never Over, JeffBuckley, a cargo de la cineasta Amy Berg, en la 21ª edición del querido In-Edit Chile 2025, no queda más que reforzar la gratitud hacia uno de los artistas más importantes y queridos que pueden existir.
El aclamado documental, que triunfó en festivales como Sundance, nos muestra una mirada llena de emoción a la figura de Buckley desde su propio relato, grabaciones de voz, conversaciones y fragmentos de sus diarios, pero también desde las personas más importantes en su vida y cómo su presencia caló en cada uno de ellos de una manera que solo alguien con tanta pasión podría lograr. Es una mirada sincera hacia el artista, muy bien manejada por la directora, quien en ningún momento cae en sensacionalismos ni fetichismos, algo fácil tratándose de una figura de tal importancia, sino que nos adentra de lleno en un viaje desde la emotividad más pura, donde quienes lo ven conectan enseguida con la obra que nos ha dejado Jeff. Ver el documental es hacer un trato inconsciente entre entender el origen emocional de Buckley y cómo tu corazón reacciona a esto a través de su arte.
Joan Wasser, dentro del documental, nos hace comprender por qué Buckley se siente como un abrazo cada vez que su voz suena, en el mismísimo momento en que asevera que todos tenemos sensibilidad, pero la de Jeff no estaba corrompida, por lo que siempre fue sincera y pura. Probablemente esa sea la razón de la grandiosidad del artista: una entrega tan completa a su arte que se siente en cada una de sus canciones. No hay nadie como Buckley, estamos seguros. Para él, la música es hombre y mujer, padre y madre, y él decidió entregarse por completo a eso. Jeff es masculino y femenino, refugio y creación, emoción pura.

El documental también hace un recorrido por sus influencias y por relatos de otros artistas que siempre han demostrado admiración por él. Habla sobre la creación del maravilloso álbum Grace y sobre lo difícil que fue lidiar con la presión de crear un segundo disco que nunca vio la luz. A su vez, nos lleva a conocer la relación que tuvo con el fantasma de su padre y la figura de su madre a lo largo de toda su vida y obra.
Sin duda, este es un documental maravilloso, un homenaje sincero a quien nos ha acompañado en varios momentos de nuestra vida y que es parte importante de nuestros corazones. Es totalmente recomendable para ver en soledad o compartir, y se estará presentando este sábado y domingo en la Sala de Teatro Nescafé de las Artes y en el Cine Arte Alameda, bajo la 21ª edición del festival In-Edit Chile 2025.
Te invitamos también a ver Janis, Little Girl Blue, de la misma directora, obra que forma parte de la competencia internacional del certamen.


