Maruja – Pain To Power: La furia abrasiva que desafía géneros

El álbum debut de la banda de Manchester pertenece a una estirpe rara de discos que no piden permiso ni disculpas, alimentando un caos incendiario lleno de guitarras que suenan a rabia. Famosos por sus shows eclécticos, donde los rituales escénicos se mezclan con una música que no entiende de etiquetas, el grupo se adentra en una fusión intensa e improvisada de jazz, hip-hop, punk y hardcore. Es una jugada descabellada, llena de riesgos, pero también rebosante de convicción. Y es que los británicos no temen perder o ganar, porque son fieles a su propuesta.

Con estructuras largas, crescendos repletos de drama, capas densas y sonidos abrasivos, toman elementos de diversas escenas del Reino Unido de la última década; en particular, el post-punk y el rock experimental defendidos por bandas como Shame, Yard Act, Black Midi y Squid, y la comunidad de jazz de Londres.

Harry Wilkinson entrega intensidad más allá de la técnica, sabe como hacer sonar bien el spoken word sin llegar a perder la sobriedad, transicionando al canto en cuestión de segundos, pero haciéndolo sonar brutal de todos modos, y aunque flaquea de vez en cuando en sonidos más oscuros, sabe calzar a la perfección la tensión que nunca se relaja. Líricamente, toca temas sensibles como la opresión, la salud mental, la espiritualidad y la violencia cotidiana, a modo de concientización entre gritos y ferocidad. “No revolution if you don’t think you’re a revolutionary” esa frase de “Trenches” no te ordena cambiar de estado mental, sino que te invita a reconocer desde la autoafirmación las posibilidades y el poder propio, que lleva responsabilidades, furia, pero que nos recuerda que toda acción primero necesita de una creencia que la impulse.

Pero entre tanta urgencia y revolución, también hay espacio para la ternura y la empatía. “Saoirse”, es un corte que se diferencia precisamente porque toca la fibra humana, abordando la violencia ocurrida en Palestina día a día, una realidad imposible de justificar, porque cada vida perdida, cada hogar destruido es una tragedia que pone en urgencia la búsqueda de soluciones pacíficas y respeto por los Derechos Humanos. La música es un arma, y Maruja hace un llamado a transformar el dolor e injusticia en acción consciente, mostrando que parte de ese cambio, de esa acción revolucionaria, también pasa por reconocer nuestra humanidad compartida. “It’s our differences that make us beautiful” son nuestras diferencias lo que nos hace hermoso, tan simple y tan cierto.

“Reconcile” por otro lado, convierte esa empatía humana en un arma “We are love in abundance” ¿Qué es el amor sino la forma más subversiva de sobrevivir a lo insoportable? Vivimos en un tiempo donde las emociones son una protesta, un gesto radical entre un mundo plagado de violencia. El Pain To Power  es una reflexión caótica sobre las carencias de la sociedad, una utopía donde la diversidad es insurgente, la tolerancia es una explosión silenciosa y donde que las estructuras de poder que se alimentan de nuestra fragmentación como individuos, del miedo, de la resignación, de la inacción se caen a pedazos.

El resultado es un disco lúcido, que busca hacerte pensar. Es excesivo, imperfecto, volátil, y te arrastra a un terreno hostil pero atrapante, lleno de asfixia rítmica, agresividad y destellos musicales que se convierten en la esencia de una propuesta llena de frescura.  Aunque a veces puede sentirse fragmentado y desigual, aún así, es impactante y original, la placa articula la furia desmedida donde los ingleses terminan por cosechar un sonido que promete para futuras entregas, que seguramente consolidarán su potencial.