Princesa Alba se presentó en Blondie durante la tarde del domingo 18 de enero, dando inicio oficial a su gira de verano con un show especialmente diseñado para esta nueva etapa de su carrera. Su último registro estaba ligado al estreno de “Gay”, publicado el pasado 4 de diciembre, y este concierto funciona como una actualización clara de su propuesta: una puesta en escena más robusta, un relato escénico coherente y una artista que domina el espacio con seguridad total.
El concierto comenzó cerca de las 20:00 horas. Antes de que apareciera en escena, el público ya la esperaba coreando su nombre al unísono —“Trini, Trini, Trini”—. Apenas pisa el escenario, la respuesta es inmediata: aplausos, gritos y una energía que se mantiene constante durante toda la presentación.
Abre con “Besitos”, acompañada por seis bailarines, batería y guitarra en vivo, vestida con un atuendo dorado con brillos. Desde el primer tema, el show se percibe firme y bien estructurado. Su formación como gimnasta atraviesa toda la propuesta, con giros precisos, tomas en el aire y un control corporal que refuerza su performance.
La presentación continúa con “Acelero”, donde se evidencia el avance de su proyecto musical y desplante escénico. Luego llega “Mi culpa”, iluminada por luces azules, con un público que entra de inmediato en el coro “Prefieres no confiar en mi amor y me culpas”, generando uno de los primeros momentos de conexión masiva.
Con “Hacerte mal”, el ritmo cambia: sin bailarines y con cámara en vivo, Princesa Alba canta directo al lente, sosteniendo una interacción constante con el público. Tras un interludio audiovisual, presenta a su banda —Nacho en guitarra y Cote en batería— y agradece a su equipo y a quienes llenan Blondie.

“Moonlight” marca un nuevo punto alto del show. Los bailarines regresan al escenario y la artista invita al público a encender las luces de sus celulares. “Me siento en un sueño hecho realidad”, comenta, antes de dar paso a “Narcisa”, coreada de principio a fin, con un juego permanente de cámara y una audiencia completamente alineada. Más adelante, presenta a su primera invitada de la jornada, Kuina, con quien interpreta “Summer Love”. La energía se transforma con “Winter Love”, una performance intensa y física, con una carga erótica evidente, desarrollada casi en solitario sobre el escenario.
Uno de los momentos más íntimos llega con “Yas Kween”, luego de exponer visuales que recorren su historia personal: infancia, familia, danza, ensayos y afectos. El tono se vuelve aún más sensible con “No te gusto más”, interpretada en versión acústica. Princesa Alba cambia de vestuario, viste una polera con la frase que da nombre a la canción y se muestra visiblemente emocionada, apoyada por un público que responde con atención y aplausos sostenidos.

La segunda mitad del concierto suma colaboraciones y cercanía. En “Amor verdadero”, sube al escenario Javiera Mena, a quien Princesa Alba presenta como una de sus artistas chilenas favoritas. Luego, con “Búscate a otra”, rompe definitivamente la barrera entre escenario y público: baja, firma discos, se saca fotos y canta entre la primera fila mientras la banda acompaña. El tramo final eleva la intensidad con “Gay”, rodeada de banderas del orgullo, “Nasty Bitch”, que lleva al público a uno de los peaks de la jornada, y “Ya no quieres quererme”, donde la sincronización con sus bailarines alcanza un nivel técnico notable, con levantamientos y giros perfectamente logrados.
El cierre llega con “Convéncete”, una de las canciones más esperadas por el público. Princesa Alba se despide agradeciendo a todas y todos, sellando una presentación que confirma su momento artístico y deja claro que su propuesta en vivo está pensada como una experiencia transversal: música, cuerpo, visualidad y complicidad con su audiencia.



