Rojuu es un artista español, nacido en Barcelona, y uno de los nombres más singulares que ha salido de la música alternativa de ese país en los últimos años. Bajo ese alias, Roc Jou Morales ha levantado un proyecto que cruza pop, electrónica y una sensibilidad marcada por la cultura digital, sin responder del todo a una sola escena ni a una etiqueta fija.
Su propuesta se mueve en una zona donde conviven la melodía triste, los sintetizadores, el autotune y una escritura atravesada por la fragilidad. Aunque muchas veces se le ha vinculado al emo trap o al hyperpop, el propio Rojuu ha preferido hablar de un lugar más abierto, más cercano a lo emocional y a la experimentación que a una categoría cerrada.
Detrás del personaje hay también una historia muy ligada a internet. Antes de consolidarse como músico, Rojuu ya pasaba por YouTube comentando la escena urbana y compartiendo referencias, algo que después se trasladó de forma natural a sus propias canciones. En su caso, la red no aparece solo como plataforma de difusión, sino como parte del lenguaje con el que se formó y empezó a construir identidad.
Ese recorrido se refleja en una discografía que ha ido cambiando sin perder el pulso autoral. En los últimos años publicó trabajos como KOR KOR LAKE, Los Sueños De Nube e iNUiNUiNU, y hace apenas unos días sumó el EP CiTY ROc, firmado junto a Evar. Más que repetir una fórmula, su catálogo muestra a un artista que sigue moviéndose, probando registros y expandiendo su universo.

La dimensión visual también es clave en su proyecto. Rojuu ha definido su estética como shadow pop, una idea que le sirve para nombrar ese costado más oscuro, sensible y nocturno de su música. Ahí aparecen referencias al anime, al dramatismo emocional y a una imagen que no busca la limpieza del pop tradicional, sino algo más inestable, íntimo y extraño.
Chile, en ese mapa, no ha sido una escala aislada. Rojuuya pasó por Lollapalooza Chile 2023, volvió a Santiago en octubre de 2024 con una fecha en Basel, y este 26 de marzo de 2026 regresará con show en Teatro Coliseo. Su relación con el país se ha ido armando en vivo, a partir de visitas sucesivas y de una audiencia que lo sigue de cerca.
Eso también explica por qué su nombre ya no suena ajeno para parte del público chileno. La prensa local que cubrió su paso por Santiago en 2024 describió una recepción cargada de regalos, lágrimas y un sentido de comunidad muy marcado, algo que habla de un vínculo construido desde la identificación estética y afectiva, más que desde la lógica del mainstream.
Rojuu llega entonces a Chile en un momento de consolidación, con una obra que ha sabido convertir la tristeza digital, la extrañeza y la vulnerabilidad en un lenguaje reconocible. Su regreso a Santiago vuelve a poner en escena a un artista que entiende muy bien cómo traducir sensibilidad generacional en música. Para quienes han seguido ese recorrido, la fecha en Teatro Coliseo aparece como una nueva oportunidad para verlo de cerca.


