La tercera y última jornada de Lollapalooza 2026 cerró el festival con una narrativa musical sólida y bien construida, partiendo desde temprano con una nueva escena en el rock nacional ya consolidada, nombres como Hesse Kassel y Anttonias demostraron con creces el nivel de talento que ambas bandas exudan, mientras que a medida que avanzaba la tarde lo experimental junto a Akriila se tomaba el escenario dando una vuelta a su sonido ya conocido.
El cierre estuvo a la altura de lo esperado, con una presentación imponente de Chappell Roan, que logró transformar el escenario principal en un espectáculo vibrante, emotivo y visualmente cautivador, dejando uno de los momentos más memorables del festival.

La presentación de Akriila en Lollapalooza fue muy distinta a lo que venía mostrando. El show comenzó de forma íntima con “Carta a mi papá”, para luego invitar al escenario a FaceBrooklyn, quien en una faceta poco habitual la acompañó en el piano para una versión acústica de “Para Siempre”. Desde ese momento ya quedaba en claro que estábamos viendo los primeros indicios de una nueva etapa, con un sonido que poco a poco empieza a alejarse de lo electrónico y acercarse más a lo instrumental.
Las señales estaban ahí. La más evidente fue el cuadro de la portada de Homogenic de Björk al centro del escenario, un objeto que la propia artista ya había mostrado en su Instagram con el mensaje: “yo sé que ustedes saben lo que significa esto”, anticipando que algo nuevo se viene.
Con una puesta en escena vibrante y visuales cuidados, Akriila también se rodeó de invitados. Iza TKM y Princesa Alba aparecieron como coros y luego por separado en “Worldw1de” y “Nos keremos tanto”. Más tarde se sumó Easykid en “WHYME?”, quien además acompañó desde la guitarra a Young Cister en la enérgica “002 (durísimo)”.
Su paso por Lollapalooza 2026 dejó la sensación de estar presenciando el inicio de una nueva era. Un sonido que mezcla lo instrumental con lo experimental y que abre la puerta a lo que podría ser la siguiente etapa de una de las artistas chilenas más comentadas de los últimos años.

Llegar a este escenario no fue un proceso sencillo, pero finalmente Anttonias logró presentarse sin contratiempos en el Alternative Stage del Parque O’Higgins. A medida que comenzaba el show, el público se fue acomodando en distintos rincones del sector, muchos sentados en el pasto o recostados, creando una atmósfera íntima que contrastaba con la magnitud del festival.
La distintiva voz de Antonia Holzapfel se encargó de llenar ese espacio, recorriendo cada rincón con una interpretación delicada pero firme. Uno de los momentos más comentados llegó cuando la cantante dedicó la canción “Mariposas” a “quienes luchan contra el fascismo”. En tiempos donde levantar este tipo de mensajes puede resultar agotador o incluso desconcertante, instancias como estas adquieren un valor especial, recordando que la música también puede ser una herramienta poderosa para visibilizar ideas y generar conversación.

El show de Hesse Kassel fue una de las sorpresas más potentes de la jornada. El sexteto desplegó un set cargado de post rock, con pasajes que alternaban entre la tensión instrumental y estallidos de energía que mantuvieron al público completamente atento. La fuerza de la banda sobre el escenario se sintió desde los primeros minutos, combinando capas de guitarras, una base rítmica sólida y vocales que aportaron intensidad a cada momento del show.
Además de lo musical, el grupo también dejó espacio para un discurso que no pasó desapercibido entre los asistentes, generando una conexión más profunda con quienes estaban frente al escenario. Resulta impresionante ver hasta dónde ha llegado una propuesta que, en esencia, se aleja de lo convencional. Hesse Kassel demuestra que incluso dentro de un festival con un perfil más comercial hay espacio para proyectos disruptivos, capaces de abrir nuevas sonoridades y conquistar audiencias con una identidad propia y una propuesta artística clara.
El pop brillante de Marina se tomó el escenario de Lollapalooza con un show cargado de color, energía y una conexión inmediata con el público. Con el atardecer cayendo sobre el festival, la artista galesa presentó parte de su último disco mientras repasaba distintas etapas de su carrera, abriendo con “Princess of Power” y moviéndose entre canciones como “Are You Satisfied?”, “Cupid’s Girl” y “Man’s World”.

A medida que avanzaba el set, el público respondió con entusiasmo en temas como “Bubblegum Bitch”, “I Am Not a Robot” y “Froot”, antes de cerrar con la euforia colectiva de “Primadonna” y “I <3 You”.
Con un vestuario brillante, guiños al imaginario pop y un público mayoritariamente joven coreando cada tema, la presentación dejó en claro por qué Marina sigue siendo una figura clave del pop alternativo y un punto de encuentro importante para su audiencia, especialmente dentro de la comunidad queer.

El broche de oro para cerrar los tres días de Lollapalooza lo puso Chappell Roan, en un show que combinó teatralidad, emoción y un despliegue pop difícil de olvidar. Vestida con un atuendo que mezclaba estética de princesa y novia, y acompañada por una escenografía con claras referencias a una fantasía medieval, la cantante transformó el escenario en una especie de espectáculo musical.
Desde los primeros minutos dejó claro por qué se ha convertido en uno de los fenómenos pop del momento. Sus vocales impecables y una interpretación cargada de dramatismo lograron traspasar incluso las pantallas gigantes, conectando con un público que respondió con entusiasmo y emoción. No faltó el esperado baile de “Hot To Go”, que fue coreado y ejecutado por miles de personas al mismo tiempo, en uno de los momentos más celebrados de la noche.
Durante el show, la artista también comentó que le encantaba que en Chile se apreciara tanto la cultura musical y que el país era conocido por tener “al mejor público del mundo”, un elogio que siempre se recibe con orgullo desde este rincón del planeta.
El domingo se consolidó como un cierre inteligente y bien ejecutado, capaz de recorrer distintos matices sonoros sin perder cohesión. Desde la fuerza del rock nacional hasta propuestas más experimentales y un cierre pop de alto nivel, la jornada final reafirmó el éxito de esta edición, con un público comprometido y una experiencia que dejó huella en cada asistente.

