Entrevista con Acuario: “Mi pasado es mi amuleto. Todo lo que viví, hoy me protege”

Con un presente cada vez más activo, Acuario empieza a posicionarse con una forma de hacer música que se nota sincera y reconocible. El proyecto de Camila Ojeda crece desde una búsqueda personal que se ha ido abriendo poco a poco hacia el público, dando forma a una propuesta clara y en constante desarrollo.

En la antesala de su presentación en el Festival REC, Camila se detiene a mirar su recorrido con cierta perspectiva. Desde ahí, reflexiona sobre su historia, el aprendizaje que arrastra y el presente de un proyecto que avanza con rapidez, pero también con claridad, sostenido en una búsqueda personal que hoy se traduce en una propuesta honesta y en constante crecimiento.

Por Matias García.

Tu historia con la música comenzó hace varios años y en un contexto muy distinto al que vemos hoy con Acuario. Mirándolo con distancia, ¿qué lugar ocupa hoy esa etapa en tu vida y qué aprendizajes sientes que te dejó como artista?

Siento que es un lugar que en algún momento intenté ocultar, incluso desprenderme de él. Durante mucho tiempo hubo una especie de negación, porque si bien trajo momentos muy bonitos, también estuvo cargado de incertidumbre, de inestabilidad emocional, de crisis, de crítica, y de guías hacia caminos que yo no quería transitar, o al menos no de esa forma. Pero hoy lo veo distinto, afortunadamente, mi pasado es mi amuleto. Y como todo amuleto, a veces siento que me protege. Porque en medio de todo eso aprendí a encontrarme, a reconocer mi voz, a no callarla. Aprendí a ser valiente —aunque siempre lo he sido—, pero hoy desde un lugar donde me siento fuerte y poderosa. En ese encuentro conmigo misma se han desbloqueado cosas muy buenas, muy nuevas en mi vida.

Después de ese recorrido, hoy vuelves con Acuario en un momento que se siente mucho más personal. ¿En qué momento sentiste que necesitabas crear este proyecto y qué fue lo que te impulsó a volver a cantar desde esta nueva identidad?

Tú ya sabes bien cómo y cuándo surgió, porque estuviste ahí, fuiste de las primeras personas a las que se lo conté. Pero si tengo que ubicar un punto, diría que fue cuando me invitaron a participar en una colaboración con una banda penquista que se llama Árbol que contiene todos los tiempos. Después ellos tocaron en el REC 2023, y ahí me hizo sentido algo súper claro, que la vida no siempre da segundas, terceras o cuartas oportunidades. Si aparece una, hay que tomarla. Y no podía dejarla pasar.

En ese mismo tiempo yo estaba estudiando astrología de forma muy autodidacta. Me llamaba mucho la atención ese mundo, y empecé a leer sobre la era de Acuario que se viene. Sentía que resonaba profundamente conmigo. Este despertar espiritual, pero también identitario, social, colectivo. Me sentí parte de eso. Fue como decir “esto lo quiero, y voy por ello”. Por lo mismo, ese proceso no solo fue creativo, sino también personal. Más que estudiar una carrera, empecé a meterme en el autoconocimiento, a leerme, a entenderme. Y desde ahí empezó a tomar forma todo lo que hoy quiero construir.

Conociendo un poco tu historia personal y el camino que has recorrido con la música, hoy que Acuario empieza a tomar forma y a crecer. Da la sensación de que Acuario está recién empezando a desplegar todo su universo artístico, ¿sientes que este proceso te está haciendo feliz? ¿Cómo miras tu propio avance en esta etapa?

Siento que estoy feliz en este proceso. O sea, claramente no es que todo sea fácil, pero me siento feliz, me siento afortunada. Estoy dejando muchas cosas para poder hacer esto, y todo ese sacrificio que voy haciendo en el camino —el cansancio, las dudas, los dolores, todo lo que surge dentro de una vida— hoy, de alguna forma, me está haciendo muy feliz.

También veo este avance de manera muy rápida. Me impresiona lo rápido que ha sido, pero sobre todo me impresiona la recepción tan linda, buena y cálida que ha tenido mi música. En cada lugar donde voy a tocar siento que conecto con las personas, como si se formara una especie de cúpula donde estamos todos y, por un momento, el mundo se detiene. Entonces mi propio avance lo veo gigante, pero al mismo tiempo siento que recién estoy empezando. Y eso me genera mucha ansiedad, pero también mucha ilusión.

Hace poco comenzaste a presentar el proyecto con banda completa, lo que le da una nueva dimensión a las canciones. ¿Qué cambió para ti al llevar estas composiciones a un formato más colectivo y cómo transformó eso la experiencia en vivo?

Lo cambió todo. Llevar estas composiciones a un formato colectivo fue increíble, fue realmente maravilloso. Antes éramos yo y el Pelado Cartes, que siempre me ha apañado, que ha estado conmigo a lo largo de toda mi historia. Después, cuando llegó Mati en guitarra, la música empezó a tomar otro sentido, otros colores, otras intenciones; apareció otra fuerza, otro sonido. Y ahí ya se empezó a armar algo mucho más grande, una unión de fuerzas que generó algo inexplicable dentro de mí, y que es justamente lo que me interesa transmitir al público.
Finalmente, cuando se sumó Rodri, el baterista, fue como: “ok, listo, se armó el equipo”. Y hoy siento que estamos haciendo algo increíble, porque estoy trabajando con personas que admiro profundamente. Para mí es un honor poder compartir este proyecto con gente tan comprometida, tan entregada, tan dispuesta. Ahora sí se vive realmente esa colectividad, y eso le dio una dimensión completamente nueva a todo lo que estoy construyendo.

En tus conciertos se genera una atmósfera muy particular, casi como un espacio íntimo entre quien canta y quien escucha. ¿Qué tipo de conexión buscas provocar con el público cuando estás arriba del escenario?

Mira, cuando estoy con el público, más que provocar algo, lo que intento es crear un espacio de encuentro. Un lugar donde seamos todos iguales, donde podamos vernos reflejados en los dolores, en las alegrías, en las batallas y en los triunfos. Que funcione como un espejo, donde podamos reconocernos y encontrarnos de verdad. Que sea un espacio íntimo, conectado. Y también eso que decía antes, el detener un poco el mundo, porque pucha que lo necesitamos como sociedad. La música es un factor protector; no salva, y nos ha salvado, y nos va a seguir salvando.

Entonces, cuando escribo mis canciones, claro que lo hago para entenderme, para procesar lo que me pasa. Pero también las escribo porque sé que alguien más está viviendo lo mismo, está sintiendo lo mismo. Y ahí es donde aparece algo importante. Yo acompaño, soy compañía a través de mi música. Por lo tanto, lo que siento es eso, que se genera un puente. Un puente real entre lo que me pasa a mí y lo que le pasa a los demás. Y en ese cruce, en ese encuentro, es donde todo cobra sentido.

Ahora te presentas el 28 de marzo en el Festival Rec. ¿Cómo enfrentas este concierto y qué te gustaría que el público de Concepción se lleve de esa experiencia?

Voy al Rec con el corazón abierto. Y me emociona decirlo. Justo hoy la luna está en Piscis, y coincide con que estoy respondiendo esta entrevista tan íntima, con preguntas que van directo al fondo del alma —están muy buenas, por cierto—. Así que sí, voy a enfrentar este show con el corazón abierto, con el alma repartida.

Me gustaría que el público se lleve pedacitos de mí. Que sientan que mis canciones son mi ofrenda al mundo, porque de verdad me siento muy afortunada de poder vivir la música de la forma en que la vivo. Y ojalá se lleven también esas ganas de seguir, de querer más, de quedarse con la sensación de que esto recién empieza.

Quisiera que salgan preguntándose qué más va a pasar con este proyecto, con esta persona. Que se queden con esa curiosidad, con ese deseo. Porque yo quiero más, siempre voy a querer más. Y espero que también quieran más de mí, porque siento que tengo muchísimo para entregar. 

Con este nuevo impulso del proyecto y más actividad en vivo, inevitablemente aparece la pregunta por lo que viene a futuro. ¿Estás trabajando en nuevas canciones o en la idea de un disco que termine de consolidar esta etapa de Acuario?

Y claro, estoy trabajando en un disco que ya debería ver la luz durante el primer semestre de este año, lo que me tiene muy, muy, muy contenta. Este disco tiene que girar, sí o sí, así que la idea es durante este año moverlo, conocer lugares, tocar con más artistas, compartir mi música. También me interesa mucho seguir colaborando, no perder ese espíritu de colaboración entre artistas, no perder esa red que se genera ahí.

Se vienen también videos, registros en vivo, momentos bien bonitos que quiero ir mostrando. Hay mucho material en camino, mucho, mucho. Y eso me tiene muy emocionada, muy ansiosa incluso. Es cuático, porque lo hablo y me tiemblan las piernas… mi cuerpo reacciona a esta sensación de movimiento, de todo lo que se viene. Estoy muy contenta, de verdad, muy contenta con lo que viene. Todavía no lo conocen, pero cuando lo escuchen espero que lo amen tanto como yo. 

Si miras hacia adelante con un poco de perspectiva, ¿cómo te imaginas el futuro de Acuario y hacia dónde te gustaría que crezca este universo musical?

Quiero que crezca todo lo que pueda, sin límites. Estoy dispuesta a todo, a entregarme por completo a este proceso, porque es ahí donde me encuentro una y otra vez. Me encuentro en mis canciones, en el escenario, aunque haya tres personas escuchando o doscientas. Me da lo mismo. De ahí saco la fuerza. Entonces, el futuro de Acuario va a ser grande, porque yo quiero que así sea, y voy a hacer todo lo posible para que ocurra, aunque también entiendo que el camino se va descubriendo mientras avanza. Podemos planificar mucho, pero la vida siempre sorprende.

Lo que sí sé es que vengo con mucha fuerza. Nadie me está frenando. Tengo el apoyo de las personas que amo, de un equipo que admiro profundamente, y de la gente que escucha mi música. Así que quiero expandir este universo musical, compartir con más artistas, conocer nuevos lugares a través de esto, y llegar lo más lejos posible. Muy lejos de este punto inicial.