Texto por Benjamín Gomez
Fotos por Javiera Villaseca
El miércoles 10 de septiembre el Club Subterráneo se convirtió en la casa del electropop para recibir a la banda mexicana CLUBZ. La energía en el escenario fue realmente mística y sumamente contagiosa. Apenas sonaron los primeros compases de “Número Uno”, de su disco más reciente Radio Kono, el Subterráneo se transformó en una pista de baile. Los sintetizadores se mezclaban con luces que subían y bajaban al ritmo de los beats, generando una atmósfera envolvente que empujaba a moverse sin pensarlo demasiado.
El público respondió de inmediato: coreaban, saltaban y se dejaban llevar por esa cadencia pegajosa que distingue a CLUBZ. Todo fluyó con naturalidad, como si la banda y la audiencia respiraran al mismo tiempo, creando un ambiente hipnótico y festivo que se sostuvo durante toda la noche.



Es absolutamente maravillosa la conexión que generó la banda con el público chileno. Las voces se mezclaron con los sintetizadores, las luces acompañaron los coros y la sala completa terminó envuelta en esa atmósfera que CLUBZ sabe construir, dejando a todos con ganas de un poco más y confirmando su lugar como uno de los nombres fuertes del electropop latinoamericano.
Además, la banda mexicana le dio un espacio a Monte Origami, agrupación chilena de indie pop formada en 2022, que fue la encargada de abrir la jornada. Su propuesta fresca y melódica funcionó como una antesala perfecta: canciones que combinan guitarras suaves con sintetizadores brillantes, y una presencia en el escenario que transmitió cercanía desde el primer momento. El público se dejó sorprender y acompañó con atención cada tema, dándoles un recibimiento cálido y curioso. Fue una presentación breve, pero suficiente para mostrar el potencial de una banda que comienza a hacerse un lugar en la escena santiaguina.




