Fotos por Sofía Cordero
Texto por Nadia Soto
Con un Club Chocolate repleto y una conexión total con el público, la voz femenina más poderosa del rock argentino, Fabiana Cantilo, cerró su paso por Chile con un show que desbordó elegancia y fuerza. Esta vez, presentó un formato sinfónico que revisitó momentos clave de sus 40 años de carrera.
Teclado, guitarra y batería fueron los encargados de aportar energía y explosión a las canciones, mientras que un dúo de cuerdas, viola y violonchelo, sumó intimidad y sofisticación al sonido, logrando que los éxitos sonaran de una manera completamente nueva. Clásicos como «Enfermedad», «Mary Poppins y el deshollinador» y » Una tregua» adquirieron una frescura distinta gracias a los arreglos sinfónicos, ofreciendo versiones renovadas y emocionantes sin perder la esencia más pura y visceral del rock.

Ganadora de premios como el Gardel y el Konex, entre otros, Cantilo cautivó a su público con una cercanía entrañable, como si se tratara de reencontrarse con una gran amiga después de años, y el show fuera la instancia para ponerse al día, entre anécdotas llenas de humor que introducían cada canción, supo manejar con maestría la energía del lugar, invitando a la audiencia a ser parte activa de la noche.
Lo vivido anoche no fue simplemente un concierto sinfónico fue también una celebración íntima y vibrante de una carrera de cuatro décadas. Una Fabiana Cantilo titánica, firme y constante, que demostró que su espíritu rockero sigue intacto, ahora potenciado por la sensibilidad y la elegancia de los arreglos orquestales.




