Álvaro Henríquez se presentó en Talcahuano tras grabar en Abbey Road junto a Los Tres
El líder de Los Tres, que recientemente registró material con su histórica banda en el mítico estudio londinense, regresó a los escenarios nacionales al frente de Los Pettinellis, con quienes ofreció un concierto que transitó entre rock, baladas y cuecas, además de homenajes a Cecilia, Charly García y Violeta Parra.
La noche comenzó con un público entusiasta que aplaudía para dar la bienvenida a los músicos. Tras las primeras luces, Álvaro Henríquez & Los Pettinellis irrumpieron en el escenario con “A go-Go”, una apertura instrumental precisa y enérgica para dar inicio a la primera presentación en Chile de Henríquez tras su paso por Abbey Road. La intensidad subió cuando interpretaron “Un hombre muerto en el ring”, que estremeció a la sala y expectación. Bajo luces azules, llegó “Niña”, interpretada junto a Nicanor Henríquez, que sumó un aire íntimo al concierto. El repertorio continuó con “Amada” hasta “Hospital”, uno de los momentos bien coreados de la velada. Le siguió “Sirviente y no patrona”, donde el bajo sin duda marcó la tónica rockera de la banda. Hacia el tramo medio del show, Álvaro Henríquez presentó a Torito Alfaro, quien subió al escenario con pandero para interpretar “El desquite”. Con ello se dio inicio a un bloque de cuecas que se convirtió en uno de los momentos más festivos de la noche. También hubo espacio para versiones especiales como “Jefe de jefes” y “Compromiso”, esta última con dedicatoria a Cecilia. Más adelante, el clima emotivo se mantuvo con “Déjate caer”, clásico de Los Tres que aquí sonó distinto, con arreglos de teclado y batería que acompañaron la fuerza de la guitarra.

Uno de los momentos destacados fue “Un amor violento”, presentada en la versión ska grabada junto a The Skatalites, que Henríquez incorporó al concierto con energía. La recta final incluyó homenajes a referentes de la música latinoamericana y chilena con “Yendo de la cama al living”, de Charly García, y “Exiliada del sur”, de Violeta Parra. El cierre estuvo a cargo de “Ch’ ba’ puta la güeá”, un clásico de Pettinellis que tomó fuerza desde el inicio y selló la noche con una energía firme, entre aplausos y ovaciones. Fue un recorrido que osciló entre lo íntimo, lo festivo, lo reflexivo y lo explosivo: un repaso de éxitos que unió la fuerza del rock, la cercanía de las baladas, la picardía de la cueca y homenajes que cruzan generaciones, en un concierto marcado por el regreso de Álvaro Henríquez a los escenarios chilenos tras su paso por Abbey Road.
Fotos por Camilo Castro Sanhueza
Texto por Anacaren Burgos




