Marilina Bertoldi: La rockera indomable que deslumbró en Santiago de Chile

La cantautora Marilina Bertoldi, debutó en la Sala Metrónomo, dejando en claro el por qué es una figura clave del rock joven latinoamericano. Con una puesta en escena impetuosa y una propuesta que mezcla rock duro, pop ochentero y experimentación electrónica, la artista concretó una catarsis colectiva que hizo saltar al público.

El esperado debut de la rockstar argentina Marilina Bertoldi en suelo chileno se concretó con una presentación electrizante que superó las expectativas. La noche del primer sábado de octubre, Sala Metrónomo fue el epicentro para demostrar que el vínculo entre la artista y el público local ya estaba forjado. El show se desarrolló con una intensa onda de estilos pero llevando a primera línea su sello transgresor: rock and roll.

La jornada comenzó en penumbra y expectante ante la llegada de la solista. Sonaba de fondo «No quieren más mi roncancol«, manteniendo el misterio hasta que, con los primeros riffs de “Para quien trabajas”, apareció la artista sobre el escenario. Con un abrigo blanco que puntualizaban el corte rockero, la argentina saludó a los presentes, que respondieron en inmediatez saltando en señal de bienvenida. El setlist siguió con «Autoestima«, que hizo estallar en solo minutos a la audiencia. Su voz potente apoyados por el sintetizador fueron ad hoc para que la sala se remeciera anticipadamente.

El punto de euforia se alcanzó temprano con “Me vuelvo cada día más loca”.  Esta versión lanzada como Spotify Single, junto a Juliana Gattas de Miranda!, va más allá del cover a Celeste Carballo. Producida por la propia Bertoldi, la canción desarma el rock original para vestirlo con un frenético beat «ochentero popero«, logrando una fusión brillante. Sobre el escenario, la melodía canalizó la sensación de desborde, transformándola en una catarsis comunitaria.

Tras el impulso generado, la artista volvió a su trabajo discográfico Mojigata (2022) -álbum que fue nominado al Mejor Álbum Rock en los Latin Grammy 2022- para interpretar «Siglos«, una composición que finalizó con teclados electrónicos que retumbaron por la totalidad de la sala. «Hola Chile, gracias por venir«, añadió al concluir la canción. Posteriormente, interpretó “Es poderoso”, pieza del mismo LP. Los asistentes siguieron a Bertoldi con aplausos, dejando en claro que la conexión entre la cantante y sus seguidores es innegable.

Ya en la segunda mitad del show, y luciendo gafas oscuras, llegó “Pucho”, una canción que irradia vibra dark; que posee elementos urbanos y mezclas de géneros; caracterizada por la agresividad; atmósfera apática y el uso distintivo de la voz distorsionada. La canción sobresale por conjugar la energía del rock con influenciasurbanas, envolviendo a los espectadores en un sonido vanguardista y audaz.

Tras repasar su obra Mojigata, Marilina soltó “Por siempre es un lugar” de su última producción, guiando a la audiencia a un clima más íntimo y pausado, haciendo reverencias. «¡ÍDOLA!», gritaban sus seguidores más fieles. Se despojó del abrigo al oír el primer acorde de «Remís«, y el público saltó de emoción. La multitud, en este tema, se fundió con el canto, para entregar aplausos y chiflidos que erizaban la piel; fue notable.

Para la última patita y reconociendo el fervor de los asistentes, la artista se sinceró: «gracias por saberse los temas, me pone muy recontenta«. Entregó tracks del 2018 como «Racat«, y “Cosas dulces” de 2016. Sin duda, la noche de su presentación en tierra chilena, reafirmó su lugar como referente indiscutido que sobresale en el panorama del rock latinoamericano, manteniendo una esencia rocanrolera fresca que combina diversos ritmos.

“Malu, Malu, Malu, Malu” al unísono y como la llaman afectuosamente, clamó la audiencia para que regresara al escenario a entregar una última ofrenda. Marilina se lanzó a los brazos del público, como acto final de la noche, para cantar con sus seguidores que rockeaban junto a ella. 

El público finalizó bailando, satisfecho con la sinergia generada en Metrónomo en su primer concierto. Marilina, ya sin polera, encendió un cigarro para cerrar con «Monstruos«. “No puedo más actuar” decía la canción, pero demostraba lo contrario: su performance y puesta en escena son impecables. El cigarro consumido lentamente, al igual que la melodía, llegaba a su fin para cerrar con broche de oro su presentación en Santiago de Chile.